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La mejor foto del alcalde Barcala con el Hércules está por llegar

Foto: Hércules CF

J. A. SOLER. Accionista del Hércules CF

Con tres manifestaciones de protesta pidiendo la salida de Enrique Ortiz del Hércules (una caravana de coches en junio de 2020 la etapa más restrictiva de la pandemia, la segunda hace justo un año y una tercera el pasado domingo), en cualquier otra ciudad la clase política estaría moviendo ficha para intentar encontrar una solución en una institución centenaria que, sin duda alguna, forma parte de la marca Alicante.

Así ocurrió en Santander, en donde ahora celebran el regreso del Racing al fútbol profesional, o en Elche, con el club consolidado en Primera cuando hace un lustro coincidió con el Hércules en Segunda B. Aunque tanto el Racing de Santander como el Elche son sociedades anónimas, como el Hércules, los ayuntamientos de ambas ciudades intervinieron para sacar del accionariado a Pernía y Sepulcre, los pésimos gestores que habían llevado a la ruina a ambos clubes. Por ejemplo el expresidente del club ilicitano vendió el 70% de las acciones del Elche CF por unos 20 millones de euros con el equipo a punto de subir a Primera División y con patrimonio -el estadio Martínez Valero-. Si eso valía el Elche en 2019, ¿que valdría el Hércules

Viene a cuento este recordatorio ante las reiterados desmarques del alcalde de Alicante, Luis Barcala, ante la «imposibilidad» de que el Ayuntamiento pueda mediar para forzar un relevo de Enrique Ortiz en la propiedad del Hércules al considerar que el club es una «empresa particular» y limitándose a «solidarizarse» con los aficionados herculanos que este domingo le exigieron su mediación en el conflicto.

Si el primer edil considera al Hércules como algo privado, la inolvidable foto de Luis Barcala y su séquito en el vestuario del Rico Pérez tras un triunfo del equipo alicantino durante la última campaña electoral desacredita a un alcalde al que ningún asesor le ha dicho que la mejor foto electoral -en menos de un año hay elecciones municipales- será para el político que logre convencer a Ortiz para facilitar un cambio de propiedad en uno de los símbolos de Alicante. Esa es la foto y no la de 2019 en la que, por cierto, «olvidó» que el Hércules era tan SAD como ahora.

En la cuarta categoría del fútbol español -nunca estuvo tan bajo, más cerca de Regional que de Primera División, sin un proyecto serio, el sexto equipo de la provincia cuando hace una década era el primero, el segundo en la ciudad cuando siempre fue el primero, en quiebra técnica, sin patrimonio, siendo el hazmerreir en Elche y resto de España que vincula el Hércules, y por consiguiente a Alicante, con escándalos, impagos y ruina… Con esta tarjeta de presentación, parece evidente que algo debe hacer la clase política. Porque evitar esta sangría para la ciudad sí es competencia de un alcalde. Lo contrario, ponerse de perfil, se acerca a la dejación de funciones.

No es necesario poner dinero para el Hércules -ningún herculano lo quiere-, únicamente bastaría con un «Enrique, llevas muchos años aquí y no has dado con la tecla en esto del fútbol. Igual no es lo tuyo. Parece que ha salido gente en Alicante dispuesta a gestionar el club. Podrías dejarles probar, aunque no son tontos y saben que en 1999, cuando Alperi te pidió que te hicieras cargo del Hércules, pagaste 3,5 millones de euros (600 «kilos» de pesetas) al anterior dueño. Así que ahora no es plan de que salgas pidiéndoles la luna estando en bastante peor situación deportiva, económica y social, además de no tener patrimonio alguno. Teniendo en cuenta todo esto, vamos a intentar encontrar una vía que pueda facilitar el cambio de propiedad. Si lo conseguimos, venderemos que lo haces por el Hércules y los alicantinos, creo que vivirás mejor, te ahorrarás tener que poner dinero y disgustos, podrás disfrutar más de tus nietos y Alicante te lo agradecerá siempre. Yo también. Si no lo haces, ya sabes lo que nos toca aguantar con los cuatro locos esos del tambor y tenemos elecciones en unos meses. No nos conviene estar así». Con algo así sería suficiente.

Conviene recordar que hace justo un año, en vísperas de la anterior manifestación contra la propiedad blanquiazul, a Luis Barcala se le escapó decir aquello de que «los gestores del Hércules han perdido toda la credibilidad». Eso sí que hizo pupa a Enrique Ortiz que todo indignado emitió una respuesta a través de un comunicado. Por eso mismo, en la última protesta los herculanos exigían al alcalde su mediación. Todos sabemos que es el único camino. Y es lo único que preocupa al amo por lo que, de continuar la guerra, el fuego puede ir a partir de ahora en doble dirección, hacia el palco del Rico Pérez y también hacia el Ayuntamiento. Eso, con una campaña electoral a la vista, no parece que vaya a ofrecer una buena foto. Todo lo contrario. La mejor foto será la del político que aparezca en la rampa de salida de Ortiz en el Hércules. Eso sí que es un fotón, querido alcalde. Y lo sabe.

PD: Escuchar a Carlos Mazón, presidente de la Diputación, hablar sobre la situación del Hércules resulta casi tan patético como leer las columnas del exalcalde socialista Gabriel Echávarri. Tal para cual.


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