EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

Y la culpa fue del… cha cha cha

J. A. SOLER / @jasoler65

“Si alguien te vende un burra es grave, pero si encima la compras aún es más grave”. Eso decía Quique Hernández hace unos días en referencia a Quique de Lucas sobre un supuesto rol del jugador en el Hércules. Esas palabras del técnico blanquiazul son aplicables a Enrique Ortiz después de las diferentes declaraciones que ha realizado en las últimas fechas sobre su gestión al frente de la SAD alicantina en los últimos 14 años.

Y es que muy pocos alicantinos creen en Ortiz y, mucho menos, se creen las burras que trata de vender. Para muestra, un botón. Dice que se perdería un Real Madrid-Barça pero nunca un partido del Hércules. Ya no recuerda que en toda la temporada pasada no se dejó ver por el estadio Rico Pérez ante las previsibles protestas de la grada por su gestión. Para eso contrató a un escudo llamado Jesús García Pitarch que tampoco le salió muy barato.

Además de no justificar por qué el estudio de arquitectura es accionista del Hércules por facturar un proyecto de reforma en el Rico Pérez al inquilino y no al propietario. Una situación de escándalo permitida y consentida por quién le vendió la instalación al no hacer valer en su día las condiciones impuestas en la operación. Así, cuando habla de que en dos años espera devolver el coliseo mundialista al club suena a otra burra para cualquiera que se preocupe en conocer la verdadera situación del asunto.

El Rico Pérez fue presentado por Aligestión, sociedad propietaria de la instalación, como garantía para que el IVF concediera un aval de 18 millones de euros a la Fundación Hércules. José Císcar, vicepresidente de la Generalitat, apuntó hace algo más de un año la posibilidad de que el recinto deportivo pasara a manos de la institución autonómica en cuanto se resuelva el concurso concursal en el que se encuentra la empresa de Enrique Ortiz que figura como titular del estadio. Nada que ver esta visión de la situación con la que hace el constructor sobre el futuro del Rico Pérez.

Y lo que es peor. Ortiz sigue sin dar cuenta del destino que han tenido los 18 millones de euros avalados por el Instituto Valenciano de Finanzas. Quedó claro que ese dinero público no se utilizó para zanjar totalmente la deuda con la Agencia Tributaria, algo que derivó en el embargo de los bienes de todos los consejeros del Hércules y su posterior dimisión en bloque. Esta situación dejó bajo mínimos de efectivos el consejo de administración mientras el equipo blanquiazul transitaba por Primera División.

Pero lo más grave de todo es cuando responsabiliza a la Generalitat del agujero originado tras el ascenso a la élite por no darle los 50 millones de euros en lugar de los 18 que finalmente concedieron. Y decimos 50 millones porque, según las propias cuentas presentadas por el Hércules a sus acciones, el acuerdo era ampliar el capital social por importe de 30.647.088 euros, 12 millones más de los que concedió finalmente el IVF, más 20 millones de euros contemplados en concepto de patrocinio en lugar de los 6 firmados para cuatro años. Por todo esto y no por otras historias no le salieron las cuentas a Ortiz el año de Primera.

Como decía aquella canción de Gabinete Caligari, la culpa fue del cha cha cha y jamás de una irresponsable gestión que ha llevado al Hércules a la ruina y, encima, ha manchado su nombre por toda España, desde Irún a Huelva, y hasta en Europa. Esto sí que no lo había conseguido nadie en la historia del club. Ya tiene para autoimponerse otra medalla de oro y brillantes porque siempre habrá palmeros que se crean sus burras y, además, se las compren.

 

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