EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

Unidos por un mismo sentimiento

FRANCISCO JOSÉ GARCÍA QUINTO. Abonado y accionista del Hércules CF

A estas alturas de la película, una vez se ha caído el decorado de cartón-piedra y los actores se emborrachan en un barco tras el último rodaje fallido, es muy difícil confiar en la verosimilitud de sus palabras. Todos los espectadores de esta película que llevamos viendo casi dos décadas en Romeu Zarandieta sabemos que es el epítome de una decadencia absoluta, de una indecencia sostenida con no pocos silencios y complicidades, entre ellos los de la propia afición del Hércules, incapaz de unirse y decir esta boca es mía.

La situación del club, salvando las distancias, podría compararse con la Roma de Nerón donde las conspiraciones, las traiciones o los engaños sistemáticos están a la orden del día, con la salvedad de que Roma no pagaba traídores. Sin embargo el Hércules también es eterno como Roma no sólo por su esencia mitológica sino por su eterna disposición a la autodestrucción, por sus constantes divisiones internas y por su eterna capacidad de salir airoso de las peores situaciones. Ésta es una más y puede que no la peor, sólo la última. Vendrán más, muchas más, quizá nos asolarán miles de plagas, pero no me digáis cómo: Saldremos vivos y reforzados al menos por un tiempo como una hoguera indultada, como aquel 31 de julio del 2000 en que nos dieron un día más para pagar a los jugadores, como con aquella opción de fichaje del entonces exjugador desconocido del Real Unión, Yuri Berchiche, que hoy vale 30 millones de euros o como un alcalde en minoría proclamado con la ayuda de un tripartito.

Venimos del Natación y el nadador salvará al club. El destino es así de paradójico. Quien nos ha metido en este berenjenal es el mismo que nos va a sacar de él para hacernos ver que estamos equivocados y blanquear su imagen pública. El alcalde de Alicante que decía en campaña electoral que iba a pedir al IVF que el club fuese intervenido, resulta que es ahora el máximo defensor de la cúpula actual del club y junto a Illueca, los que les brindarán la posibilidad de perpetuarse en el Hércules por los siglos de los siglos, Hacienda, acreedores y UE mediante.

Qué paradoja que sea Javier Portillo, goleador del último ascenso a Primera División pero también detonante de que el club saltase por los aires el verano de 2012, el que deba devolvernos a todos la ilusión robada y unirnos en torno a un sentimiento colectivo de esperanza, porque de momento los únicos sentimientos comunes que tenemos todos los herculanos pasan por la absoluta resignación, por la impotencia y por el desengaño que nos produce ver a nuestro equipo hundido en el campo y en los despachos, tal vez lo primero como producto de lo segundo.

Qué paradoja que sea Ramírez, el socio de Ortiz, nuestro actual factótum, cuando en la primavera de 2010 muchos herculanos vieron como éste les hacía cortes de manga desde el palco, mientras representaba los intereses del eterno rival. Tal vez se haya enamorado ahora del Hércules por su carácter híbrido ( mitad humano, mitad Dios) y quiera que la plantilla de este año sea más un Lexus NX 300H que un Seat Panda del 1992, como hemos tenido este año.

Todo en sí resulta muy paradójico, tragicómico e hilarante pero convendría que después de la campaña mediática que algunos medios han hecho en favor de los actuales dirigentes, algo se convirtiese en cierto, ya no sólo por la credibilidad de algunos medios o de los propios dirigentes, sino por la tranquilidad de los que verdaderamente sufren este bloqueo que somos los aficionados, sin duda el mayor patrimonio de una entidad con la obligación de corresponderles ofreciéndonos algo de ilusión en una de las épocas futbolísticas más oscuras que recuerdo como aficionado. Ya que piensan pagar (aunque tarde) y no se van a ir (quizá nunca), por lo menos que hagan bien las cosas porque sólo en torno a las victorias, la unión hará que aflore el sentimiento al grito unánime de Macho Hércules. Todo lo demás es literatura.

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