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Diario deportivo de Alicante

Una decepción tras otra

ANTONIO GUIJARRO

Una decepción más con el Hércules. Ya estamos acostumbrados. Aún recuerdo aquel ascenso con Paco “Ratita” López en Las Palmas o el de Badajoz con el gol de Sigüenza. Ya no queda nada de todo eso en un club instalado en la desidia desde hace dos décadas. Muchas promesas, mucha palabrería, muchas mentiras y, ahora, silencio, mucho silencio.

Después del enésimo fracaso deportivo e institucional, nadie dice nada. Tenemos un alcalde  que prometió cambios en la dirección del Hércules en la campaña electoral de hace justo dos años. ¿Han visto algún cambio? Por lo que veo, ni en el Hércules ni en Alicante. Otra decepción más.

Después de dedicar muchos años a la información del Hércules, algo que llevo con orgullo, no puedo entender ahora como la sociedad alicantina no ha hecho nada por cambiar las cosas en una institución que es un símbolo de Alicante. Si para algo tan alicantino como las Hogueras no hay problema alguno en cambiar ciertas cosas para mejorar nuestras fiestas, resulta difícil entender que no se encuentren soluciones para algo tan vinculado a la ciudad como el Hércules.

Un sentimiento que en los últimos 18 años, más allá de los desastres deportivos o la ruina económica, va perdiendo adeptos por el camino de forma alarmante y preocupante. Una masa social harta de ver a su equipo y a su club dando mala imagen, y no solo en los terrenos de juego. Y pese a ello los que dirigen al Hércules en estas dos décadas de infamia no han aprendido nada. La culpa siempre es de los demás, nunca de ellos por rodearse de incompetentes. Así, es difícil que esto funcione y lo normal es que dilapiden el dinero.

Si a todo esto le añadimos las enormes deudas con Hacienda, el IVF y acreedores de todo tipo, no hay inversor en el mundo dispuesto a apostar por un Hércules en ruinas en el que, además, en caso de asomarse también podrían encontrarse más sorpresas en el momento que levantaran alfombras o abrieran cajones. Nadie se fía y es lo que hay. Por todo eso cada vez somos más los que nos hemos cansado.

Y es que han conseguido lo más difícil, el desinterés y el desapego hacia un sentimiento que nos ha hecho disfrutar y llorar muchas veces, pero siempre con orgullo. Hasta eso se han cargado en el Hércules. Para reducir las críticas a su nefasta gestión han fomentado la indiferencia entre la masa social. Y han ganado esa batalla. Puede que sea la única que han ganado en estos 18 años. Al menos conmigo lo han conseguido y, me consta, que ha ocurrido con muchos más herculanos. Muchas gracias. Sois unos cracks.

 

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