EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

Un paso al frente

MANOLO PIERA / @hcfporhumor

Enrique Ortiz adquirió el Hércules como respuesta a un compromiso, no con la sociedad alicantina – como dice él – , sino con los políticos del momento, en pago o en adelanto de no se sabe muy bien qué favores. Cómo, un empresario de éxito, puede fracasar tan estrepitosamente en la gestión de un club deportivo, sorprende pero se resume en algo tan sencillo como aquello de “zapatero a tus zapatos“.

Ortiz ha triunfado en un mundo de influencias y política de bajos fondos donde se mueve como pez en el agua, pero estas artes no le han servido ni lo harán para llevar adelante un club de fútbol. Podrá tener algún éxito esporádico como aquel ascenso bajo sospecha que consiguió, pero a la larga todo se vendrá abajo. El cómo hemos llegado hasta aquí sería muy largo de contar.

Ahora es el momento de buscar soluciones. Tras bajar, la auténtica salvación del Hércules será que Ortiz se marche para siempre. La cuestión no es si un Hércules sin Ortiz es posible, la cuestión es que con él, es imposible. Si no tenemos claro esto, si andamos todavía con medias tintas, si tenemos miedo a desaparecer cuando en verdad, hace quince años que lo hicimos, ese y no otro, será nuestro final. Ver morir al Club de nuestros amores por inacción.

Desgraciadamente no tenemos hoy en el herculanismo una figura relevante que nos una y nos lidere. No hay un Bardín ni un Rico Pérez que quiera o pueda dar un paso al frente. Muchos de nosotros nos esperanzamos cuando apareció la figura de Perfecto Palacio, basta recordar la campaña de abonados de aquella temporada para corroborar lo que digo, pero solo fue un espejismo. ¿Cuál es entonces la solución? Pues tengámoslo claro de una vez, cualquiera en la que no intervenga Ortiz.

Si no se marcha, que se quede solo. Hagamos como el Xerez Deportivo -les recomiendo que se pasen por su web-, empecemos de nuevo, mantengamos colores y símbolos, retoquemos algo el nombre, pero hagamos un Hércules nuevo desde abajo, un club de todos los socios, con acciones si hace falta. Un club de cantera, un club que haga bandera de alicantinismo, deportividad y solidaridad. Un club democrático y abierto, al que todos nos sintamos orgullosos de pertenecer. Al herculano le importan un pimiento los títulos, jamás los tuvo, lo que quiere es sentirse identificado con su club, y eso hoy por hoy, es una quimera.

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