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Diario deportivo de Alicante

Un modelo que mata al Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

Con el Hércules sin opciones reales de disputar la promoción de ascenso pese a estar todavía en marzo y lejos de la clasificación para jugar la próxima Copa del Rey, antes de iniciar una nueva planificación la reflexión y el análisis se hacen necesario en la SAD para ver cómo se ha podido llegar a este punto y, después, actuar en consecuencia.

En cualquier empresa normal, un desastre de esta magnitud obligaría a depurar responsabilidades para no volver a caer en los mismos errores. En cambio, en el Hércules todo apunta a que los mismos que no acertaron en la confección de decepcionantes plantillas en los últimos años volverán a ser los encargados de diseñar el equipo en los próximos meses. Y en estas manos formar un bloque competitivo y ganador parece más difícil que disputar el “play off” en la actual temporada.

Todos tenemos claro lo que ocurriría en Medimotors y Cívica si ponen en manos de alguien más de un millón de euros para desarrollar un trabajo que no da resultados y encima tiene poco o nada rescatable. En el Hércules, aunque los dueños sean los mismos, es diferente. Y también sabemos lo que pasa y pasará. No es necesario ser adivino, agorero y oportunista para imaginar el guión de la próxima película y, por supuesto, su previsible final.

En este permanente esperpento resulta imposible darle la vuelta a un calcetín con más agujeros que tela en donde no cabe arreglo alguno. La sombra de la deuda con Hacienda, que sigue en el mismo punto que hace justo año cuando empezó el ruido de sables, y de la inminente multa de la Comisión Europea son otros campos minados por los que el Hércules también está obligado a transitar. Entre tantas minas bajo los pies es difícil salir ileso por mucho que parezcan inmunes a todo.

Con este panorama, confiar una compleja planificación a quién ha demostrado no estar capacitado para ello es como insistir en que Óscar Díaz es un 9 de toda la vida cuando todo el mundo del fútbol sabe que su posición es otra. Podrán ponerle a su lado a Quique Hernández como presidente apagafuegos, a Paco Peña como asesor en el despacho, incluso a palmeros justificando lo injustificable y culpando de todos los males a Tote, Falagán. En el fondo a lo máximo que puede aspirar el Hércules es a continuar en el mismo callejón sin salida.

Porque más que asesores y palmeros, lo que realmente hace falta en la dirección deportiva es alguien como el que vio  en su día que Sergi Guardiola o Carlitos podían funcionar en equipos de superior categoría cuando no hace mucho marcaban goles en Tercera con el Novelda, a apenas 20 kilómetros del Rico Pérez. O alguien a quién le llame la atención que Aridane, jugador que hace unos pocos años militaba en el Jove Español y Eldense, como se puede ver en la imagen con Javier Portillo en el Pepico Amat de Elda, era reconocido un año tras otro como mejor defensa del grupo VI de Tercera División.

Sin embargo, en este Hércules sin rumbo se lleva más fichar a jugadores próximos a la retirada para formar un equipo con más envoltorio que goles y contratos mucho más caros y largos que rentables al pagarles por lo que fueron y no por lo que valen en la actualidad. Ese es el modelo que mata al Hércules. Un año tras otro la línea sigue siendo la misma por muchos fracasos que acumule.

Pese a todo, el culpable de tanto despropósito no es únicamente el director deportivo, cuyo rendimiento en los despachos empieza a ser comparable al que tuvo en su última etapa sobre el césped, sino del que pone en sus manos un juguete roto para terminar de destrozarlo. Y esto es más propio hacerlo con un enemigo que con un yerno.

 

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