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Diario deportivo de Alicante

Un Hércules de contrastes deja ver la botella medio llena y medio vacía

J. A. SOLER / @jasoler65

Una temporada llena de contrastes como la que está protagonizando el Hércules se abre a múltiples debates. Hay motivos de sobra para atisbar el futuro deportivo blanquiazul a corto plazo desde todas las perspectivas, tanto si se ve la botella medio llena como medio vacía. En este caso, cualquier argumento es válido, bien sea optimista, pesimista, realista, oportunista o partidista.

Algunos prefieren ver la botella medio llena al mirar los números a domicilio del conjunto blanquiazul, tercer mejor equipo como visitante del fútbol español con 31 puntos y solo superado por el FC Barcelona (35) y Nástic de Tarragona (32). Teniendo en cuenta este dato real e incuestionable, hay razones para creer en algo importante. Orden defensivo, capacidad para competir en campo contrario, máxima efectividad y factor suerte son los avales para presentar estas cifras.

Estas razones de peso han convertido al Hércules en un rival temible cuando actúa lejos del Rico Pérez y, en condiciones normales, esos registros deberían haberle llevado a disputar el liderato y afrontar con ciertas garantías la promoción de ascenso. Ninguno de los dos ascensos blanquiazules logrados en Segunda B ha presentado diez victorias fuera de casa.

Los que ven la botella medio vacía entienden que un Hércules que apenas ha ganado 5 partidos en su estadio no puede tener mucho recorrido. Un argumento que sostienen no solo aficionados sino muchos profesionales del fútbol, sin ir más lejos el actual técnico blanquiazul. La fiabilidad de este equipo se viene abajo cuando juega como local, tanto en la etapa de Pacheta como en la actual con Manolo Herrero.

Existen antecedentes del conjunto alicantino en la misma categoría y la historia terminó en fiasco. El último ejemplo se dio la temporada pasada en donde con similares números en el Rico Pérez, el cuadro blanquiazul descendió a Segunda B como colista. El demoledor registro como local se une a una pobrísima imagen futbolística en la mayoría de los encuentros y a una respuesta goleadora de sus delanteros que en ningún caso supera la media docena de goles en 32 jornadas de competición.

Por citar algunos ejemplos, en los anteriores ascensos a Segunda el Hércules vio como sus delanteros firmaban 70 goles (Rodríguez, Paco López y Paco Luna en el 93) y casi 40 respectivamente (Jordi Martínez, Merino y Nano en 2005). En la actual campaña, Portillo y Fernando apenas alcanzan los 11 tantos, 16 si se suman los 5 de Adri Cuevas. En este caso, incluir los tantos de Paquito, Luismi, Cámara o Sisi también aumentarían notablemente los registros realizadores de los antecedentes con ascenso.

Con independencia de ver la botella medio llena o medio vacía, el Hércules se ha visto lastrado por deficiencias graves en la planificación que han podido conducir a estos acusados contrastes en su trayectoria deportiva. Más de 30 lesiones en apenas dos tercios de campeonato indican que hay algo más que mala suerte en este aspecto. Y con esta rémora la plantilla también está cogida con alfileres en demarcaciones clave por decisiones inexplicables o inexplicadas. En cualquier caso, de difícil explicación.

Pero, por encima de todo lo expuesto, queda que el Hércules depende de sí mismo para entrar en zona de promoción y hasta ascender. Eso es lo que hace que el corazón esté por encima de la razón. Otra cosa son los síntomas que ofrece tomando como referencia la experiencia blanquiazul en sus dos anteriores etapas en Segunda B. No hace falta recordar como acabó la película con Moncho, Campillo, Manolo Jiménez, Alvaro Pérez, Felipe Miñambres o José Carlos Granero con trayectorias tan irregulares y llenas de contrastes como la actual.

 

 

 

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