EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

Un golpe en la mesa

J. A. SOLER / @jasoler65

La última derrota del Hércules ante el Córdoba parece que ha encendido todas las alarmas en el club alicantino. Bueno, ya estaban encendidas desde hace mucho tiempo, la única diferencia es que los que hablan de gafes y similares preferían hacer cuentas de ascenso antes que ver la cruda realidad que asola a este equipo en los tres últimos años.

Sumar 4 puntos de 18 posibles a estas alturas de temporada es algo muy preocupante. El Hércules se encuentra en una dinámica terrible en un momento crucial. Esta racha no es tan determinante en el primer tercio de competición, pero a poco más de un mes para que termine el campeonato es para ponerse a temblar.

Y es que esta situación es el resultado de una planificación condicionada por la ruina económica generada por quién habla de gafes. Cuando el Hércules acumula casi 80 jornadas entre la temporada pasada y la actual en serio peligro de descenso no es una cuestión de mala suerte o de estar gafados. Hay algo más profundo que va más allá de lo estrictamente deportivo.

Cualquiera con un mínimo de capacidad de análisis sabe que la solución es el problema, aunque el problema termine siendo la solución. Porque los que tienen que arreglar esto son los mismos que consienten sin rechistar que Javier Tebas les acuse delante de su cara que son unos corruptos da una idea de lo que les importa la imagen y el honor del Hércules.

Este es el caldo de cultivo que está llevando a un club casi centenario a un punto de no retorno. La plantilla está descompensada por una pésima planificación, hay jugadores importantes que no están a su mejor nivel, a otros les pesan los años, el entrenador ha vuelto a perder la tecla, Tebas está esperando el mínimo paso en falso y, mientras tanto, los que mandan en el Hércules haciendo cuentas de Primera hasta hace cuatro días.

Uno empieza a pensar que el portero del Córdoba en el partido del sábado no era, por supuesto, Raúl Navas, ni siquiera el exherculano Juan Carlos, más bien parecía el presidente de la LFP, especialmente en el último segundo. Ese momento del partido ocurrió lo mismo que en aquella charla de Tebas en Alicante. Aquella tarde no hubo golpe en la mesa y el balón fue manso a las manos del rival. Igual que el sábado.

Es fácil hablar de reacción inmediata, de tranquilizar a unos aficionados que se temen lo peor con lo que están viendo, pero la realidad es que el futuro del Hércules está en manos de quienes encajan goles hasta en conferencias del mandamás del fútbol profesional español. La Santa Faz puede obrar un nuevo milagro como el del año pasado en el terreno de juego, pero donde no puede hacer nada es fuera del campo. Ahí es imposible. Eso está por encima de lo divino.

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