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Diario deportivo de Alicante

Todo lo que había que reparar en el Rico Pérez, al detalle

J. A. SOLER / @jasoler65

El ingeniero Florentino Regalado firmó el 16 de enero de 2006 un informe técnico de la situación estructural del estadio Rico Pérez que calificó como “penosa y lamentable”. EstadioDigital.es ha tenido acceso a la relación detallada de deficiencias detectadas en la instalación durante la inspección realizada hace 10 años que obligaba a una restauración casi integral del recinto deportivo.

Pese a ello, hace unos días, la exalcaldesa Sonia Castedo y Enrique Ortiz, propietario del Rico Pérez, hablaban de realizar un “lavado de cara” en unas escuchas hechas públicas por el programa “Al rojo vivo” de Cuatro TV tras demorarse más de la cuenta el inicio de las obras. Una conversación interceptada tres años después de que la empresa de ingenieros Cype entregara al Ayuntamiento un informe demoledor sobre el estado de ruina que presentaba la instalación.

Con todo elló, EstadioDigital.es muestra el estado general que presentaba el estadio Rico Pérez, según un estudio encargado por el Ayuntamiento de Alicante, un año antes de que Aligestión se convirtiera en nuevo propietario de la instalación. Cada usuario del recinto que saque sus propias conclusiones:

“El estado general que presenta el estadio José Rico Pérez es el propio de un edificio expuesto a la intemperie de un ambiente marino, sin protección alguna y sometido a la agresión típica de un edificio público de alto riesgo, en el que no se ha invertido absolutamente nada en su mantenimiento, salvo aquello absolutamente imprescindible para mantenerlo funcionalmente operativo; en resumen, nos encontramos ante un estadio de fútbol que se encuentra en un estado que podríamos calificar generosamente como de penoso y lamentable.

Quizás los dos puntos más responsables del estado en el que se encuentra el estadio tengan que ver con sus instalaciones y con la falta de impermeabilidad que presenta el mismo.

– En nuestra opinión, todas las instalaciones de tipo eléctrico, así como las sanitarias del estadio se encuentran absolutamente obsoletas y en situaciones claramente peligrosas, que prácticamente resulta obligado el plantear su renovación completa adaptándola a la normativa vigente.

Basta ver simplemente como se encuentra el recinto donde está el cuadro general de distribución eléctrica del estadio para adivinar en qué estado se encuentra todo lo demás y lo que podría pasar si falla la chapuza del tejadillo de plástico que protege de las aguas de lluvia que se filtran a través de las gradas del estadio.

– Las torres de iluminación de estructura metálica, que incomprensiblemente y contra lo que pueda parecer se encuentran en bastante buen estado pese a que no han sido protegidas frente a la oxidación desde que fueron instaladas en 1981, debiéndose haber hecho cada cinco años por lo menos, se encuentran en un punto de no retorno: o comienza su protección mediante un pintado generalizado de las mismas o entrarán en una fase en la que su recuperación podría resultar imposible.

– Los fallos de estanqueidad en todo el estadio alcanza cotas de absoluta generalización, lo que obliga a plantear una estrategia de impermeabilización general del mismo sumamente costosa, puesto que existen metros y metros lineales de juntas entre las gradas que deben ser tratadas una por una con productos apropiados y colocados por personal cualificado, si no se quiere caer en costosas e inútiles reparaciones puntuales que a nada conducen. Las entradas de agua en prácticamente todos los recintos que se encuentren bajo las gradas, ha conducido a un estado de humedades y mohos muy extendido, incluso en los edificios adyacentes al estadio destinado a oficinas y servicios, que también deberían ser tratados y subsanados.

– Quizás uno de los aspectos más preocupantes y costosos de restaurar en el estadio sea su estructura de hormigón, que si bien todavía se encuentra bajo el punto de vista resistente en buen estado, puesto que no hemos detectado fisuraciones que indiquen lo contrario, las armaduras de la misma en muchos de sus puntos y de difícil acceso además, han entrado en un proceso de corrosión preocupante, que de no atajarse de inmediato, conducirá inevitablemente a la ruina total de la misma.

En el reportaje fotográfico que se adjunta se percibe claramente dónde y en qué grado se encuentran oxidadas las armaduras y como puede apreciarse en dicho reportaje, existe un cierto grado de generalización de dicha patología en toda la estructura del estadio, aunque una concentración de la misma se encuentra ubicada en la zona norte, la más sombría del mismo.

Dada las alturas y tamaños de las piezas de hormigón que conforman la estructura del estadio, el acceso a las mismas con los andamiajes habituales alcanzarán unos sobrecostos a los ya de por sí costosos medios que requieren el tratamiento de las corrosiones de armaduras en las estructuras de hormigón.

– Otro de los puntos que requieren una inversión de cierta entidad, tiene que ver con todos los bordes, vallas de protección y compartimentos de las gradas del estadio, así como de los habitáculos de los servicios que se encuentran situados bajo las gradas y en su borde, que se encuentran en un estado que requieren una limpiza y saneamiento a fondo de los mismos. Las vallas metálicas, la mayoría de ellas con un grado de oxidación notable, prácticamente son ya irrecuperables y requieren una sustitución total.

– Las redes de drenaje de las aguas que recibe el estadio y las tuberías de abastecimiento de agua, casi con plena seguridad deberán ser sustituidas en su totalidad. La primera de ella, de manera visible, en muchos puntos del estadio incluso ha dejado de existir.

– Al margen de todo lo anterior, que resulta en nuestra opinión lo más llamativo e importante, existen otros muchos aspectos del estadio de entidad más pequeña, que considerados aisladamente carecen de trascendencia económica en su restauración, pero cuando se junta y superponen, pueden alcanzar cifras importantes los costes de trabajos que supone el llevarlos y devolvernos a un estado digno, después de haber sido ignorado su mantenimiento durante más de 25 años y en algunos de ellos desde que el estadio fue construido en los años 70 del siglo pasado.”

Con este informe, la inversión realizada en el verano de 2010 en la reforma del estadio Rico Pérez se distribuyó de la siguiente manera: 909.000 euros en reparaciones estructurales, 883.000 en impermeabilización, 702.000 para césped, y otros 648.000 en varios conceptos. Además, la empresa de Enrique Ortiz que llevó a cabo las obras facturó  606.000 euros en revestimientos y pintura, 342.000 en urbanización exterior, 278.000 para seguridad y salud y eliminación de residuos, y 273.000 en instalaciones eléctricas.

El presupuesto para pavimentación fue de 208.000 euros, de 198.000 para labores de carpintería, 138.000 para demoliciones y movimiento de tierra, y 107.000 para la red de drenaje, mientras que otros 91.000, 89.000 y 4.600 euros costaron las instalaciones sanitarias, las actuaciones en las gradas y la red de agua potable, respectivamente.

Pese a no constar en el informe de Cype, los trabajos de mejora del césped en el estadio Rico Pérez también fueron incluidos en la inversión realizada por Aligestión Integral por valor de 702.000 euros más los 107.000 euros correspondientes a la red de drenaje completando una inversión total de 7.805.344,20 euros, “mucho más de lo establecido en el convenio de compraventa”, dijo Enrique Sanus, entonces gerente de Urbanismo del Ayuntamiento de Alicante, el 26 de noviembre de 2012.

Informe Rico Pérez

 

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