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Diario deportivo de Alicante

Susto o muerte en el Hércules

ÓSCAR CRESPILLO / @ocrespillo

Los que ya somos cuarentones recordamos un juego muy popular en nuestra época. No era otro que el “churro, media manga, mangotero”. El mismo consistía en hacer una fila de personas inclinadas noventa grados hacia adelante y otra  hacía de madre, que se situaba en pié frente a ellos. Esa madre realmente era la jueza imparcial que dictaba sentencia sobre si, quienes saltaban sobre los que estaban en esa postura tan extraña, habían decidido si el gesto a realizar era el “churro”, la “media manga” o el “mangotero”. Más tarde, y a raíz de un chiste malísimo, se puso de moda la frase “chuto o muerte”. Dos recuerdos de infancia que siguen provocando cierta nostalgia al recordar lo jóvenes que éramos.

El Hércules, desgraciadamente, pocas alegrías nos ha dado a los que somos de la generación de los setenta. Y quizá, menos aún a los que son de posteriores. Desde la marcha de Aniceto Benito no recuerdo un momento de paz institucional. Desde Bahía hasta Enrique. Desde Peris a Ramírez. Por mucho que cambien el hombre de paja o la cabeza visible, con un simple lavado de pintura no se remodela un edificio. Y menos aún si se deja de pagar al pintor.

Tras el empate frente al Cornellá (y los resultados anteriores) seguir poniendo excusas baratas puede servir para engañar a unos pocos pero jamás a la inmensa mayoría.

Es cierto que la “segundabé” es un pozo sin fondo. Y una categoría igualada. Pues, oiga, como la segunda. Pero si uno echa un vistazo a las clasificaciones de los cuatro grupos de la categoría de bronce del fútbol español, el Hércules es el peor séptimo de todos con 32 puntos. En el grupo primero, el Castilla tiene 34; en el segundo, el Burgos tiene 37 puntos; y en el cuarto, el UCAM tiene 36. Y respecto a la diferencia de estos “séptimos” respecto al playoff (cuarta plaza) solo empeora al Hércules el Castilla (a seis puntos). El Hércules está a cinco, mientras que UCAM y Burgos solo están a uno.  Entonces, ¿igualada? Sí. ¿Excusa? También. Así que mediamanga para quienes exponen este motivo como eje fundamental de la situación herculana.

Por otro lado, en breve aparecerán los estadistas. Ya sabe usted: “mientras hay vida hay esperanza”; “me niego a dar por muerto al equipo mientras haya puntos en juego”…y los cuentos de la lechera: “si ganamos los próximos tres partidos, los de delante pinchan en dos, Júpiter se alinea con Saturno, King África canta una melodía con sentido y TVE se vuelve imparcial, el Hércules se meterá en la pomada”. Pues oiga, ni de churro.

Este Hércules da lo que da de sí. Ni más ni menos. Y todo es posible y cosas más raras se han visto pero el modelo “Enrique Ortiz” parece agotar todo crédito. Mientras, sus amigos y voceros se empeñan en asegurar que sin él, el club estaría ya finiquitado. Una especie de síndrome de Estocolmo que tiene a parte de la afición anestesiada y sin ganas de protestar en el estadio.

De momento, continuamos con el “susto”. Pero de seguir así, no dude que llegará el momento en que alguno elija “muerte”. De hecho, cada partido en el Rico Pérez se echa de menos a algún compañero de grada. Cada vez somos menos. Y menos que seremos si estos futbolistas, este entrenador, este director deportivo, este presidente y este máximo accionista siguen jugando con las ilusiones de la gente.

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