EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

Refundación, ¿qué refundación?

ÓSCAR CRESPILLO /@ocrespillo

Consumado el enésimo desastre deportivo en el Hércules C.F. y acuciado por las deudas pagadas tarde, mal y nunca, la mayoría de editoriales que uno puede leer en los medios independientes, foros diversos y redes sociales se están centrando en la viabilidad del club para subsistir ante todo lo que se le viene encima.

Todo, o casi todo, está dicho. Pero una de las posibilidades que se está rumoreando (como decía el ilustre José María García, el rumor es la antesala de la noticia) es la de la refundación.

Tema viejo revestido de nuevo. De ello se lleva hablando y escribiendo años. Y, sinceramente, creo que una amplia mayoría de herculanas y herculanos no están de acuerdo con ello.

Les reconozco que esta temporada he ido poco al estadio. Circunstancias personales, unido a la desilusión que han provocado los jugadores, entrenadores diversos, director deportivo y consejo de administración, en mí, han sido los causantes para que servidor prefiriese, por vez primera desde que nací y mi abuelo me llevaba al estadio con apenas tres años, quedarse en casa.

Pero que uno no vaya donde hay que ir, donde se juegan los partidos, a animar o mostrar el rechazo por lo visto, no quiere decir que no tuviese la esperanza que se enderezase el rumbo del conjunto blanquiazul. Como tampoco quiere decir que uno busque en dichas redes sociales o medios de comunicación, toda la actualidad, e incluso la crítica, a todo lo que estaba pasando. Obviamente, lo segundo costaba muchísimo más de encontrar.

Llegó un punto en que ya me dio igual si jugaba Carlos, Connor o Falcón. Me daba igual que hiciese lluvia o sol. Pero siempre uno acababa por poner la radio a la hora del partido y estar atento por si se producía el milagro y se gana un mísero partido.

La ceniza siempre queda

Y es que ser herculano es eso: es poco menos que renegar de “lo que hay”, jurar y perjurar que dedicarás tu tiempo en otros proyectos vitales que te aportan más, pero acabar pendiente y deseoso de que tu equipo gane y te vuelva a ilusionar.

Me recuerda mucho a esa pareja que rompe, se queda sin pasión, se juran no volverse a ver, pero ambos están pendientes del “guasap”, de si en “fesibuc” han cambiado la foto, o de si se cruzan por la calle por casualidad.

La ceniza siempre queda, y es por eso que me niego y reniego de refundación alguna. Quienes han traído a este club, o a esta empresa, hasta aquí son los que se tienen que hacer cargo de todo. Encontrar soluciones de una maldita vez y ponerlas encima de la mesa. Y no lanzar globos sondas para luego quedar, una vez más, como los salvadores de todo.

Siempre he sido contrario a refundación alguna, viniese de donde viniese la idea. El Hércules C.F. es el Hércules C.F., a pesar que gran parte de la afición está anestesiada, otra parte hayamos ya desistido a ser “herculanos activos”, y el consejo lo conformen antiguos valencianistas, ilicitanos o presidentes a sueldo. El Hércules es el Hércules porque así lo fundó un señor apodado “El Chepa” y porque, desde Bardín hasta el Rico Pérez, sus seguidores se sentían orgullosos de serlo.

Enrique Ortiz no puede quedar como “el enterrador”. Si tuviese un euro para apostar en este tema, lo haría. Pero si ellos, u otros, creen que todo se soluciona cambiando colores, himno, escudo (algunas cosas ya la intentaron) y nombre, que no cuenten conmigo.

No a la refundación. Y menos aún, que un nuevo proyecto con nombre similar sea dirigido por los mismos que nos han traído hasta aquí. Porque en ese caso cabría preguntarse: ¿Refundación, qué refundación?

You must be logged in to post a comment Login

¿Qué opinas?