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Diario deportivo de Alicante

Recortes para unos, generosidad para otros en el Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

Resulta llamativo que la economía de guerra en el Hércules afecte de forma directa a ciertos estamentos y, en cambio, no llega a otros. Más bien al contrario. Ha tenido que lesionarse Javier Portillo para que alguien caiga en la cuenta de que un equipo profesional no puede viajar o entrenar sin médico en el campo. La odisea vivida con el percance de Rafita en tierras mallorquinas fue una más en la larga lista de situaciones surrealistas que sufre la entidad en los últimos años.

Las consecuencias de la ruina económica que se ha generado en el Hércules en estos últimos años se han convertido en torpedos que van directos a la línea de flotación en un barco en el que permanentemente la tripulación no para de achicar agua. Lo hace la afición sufriendo  cierre de gradas y accesos, colas para entrar, cambios de horarios o abonos el doble de caros que en la anterior etapa blanquiazul en Segunda B. Y lo que es peor, también afecta al primer equipo con penurias de todo tipo que terminan con perjuicios a nivel deportivo.

Tras el descenso de categoría se habló en el club de reducir costes en todos los ámbitos, incluyendo el mantenimiento de la alfombra que hasta no hace mucho era el césped del Rico Pérez. Si finalmente también hubo tijeretazo en esta partida, el resultado salta a la vista. Como también la ausencia de un médico en los entrenamientos o en los desplazamientos, algo que ni siquiera se ha producido en anteriores etapas del Hércules en Segunda B.

Si los recortes llegan a los motores de la nave, el aire que se respira en el fútbol base vuelve a estar contaminado. La incorporación de la empresa italiana Génova School of Soccer no ha sido el maná que algunos esperaban porque empiezan a aparecer retrasos en los cobros, los chavales acuden a los partidos sin un mísero chándal cuando cualquier equipo de barrio, por humilde que sea, se le puede ver bien uniformado dentro y fuera del campo. Más consecuencias de la política de recortes del club.

Donde parece que no hubo recortes fue en en el camino construido desde Marruecos para hipotecar la cantera del Hércules. Había 80.000 poderosas razones para ello. Ahí, ni el más mínimo regateo porque, por lo visto, había que hacer más de una carretera. Y claro, esto lo saben todos en el club, incluso hasta los jugadores del primer equipo que lo mismo les hacen jugar por la mañana que por la noche y ni siquiera tienen un médico cerca. Así funcionan las cosas en una casa en donde la vida sigue igual. Con recortes y sin ellos.

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