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Diario deportivo de Alicante

Quique Hernández, el último cartucho de Enrique Ortiz

ANTONIO GUIJARRO

Mientras la familia de Enrique Ortiz esté en el Hércules, este símbolo de Alicante seguirá en serio riesgo de desaparición. No trato de poner más piedras en el camino, es la realidad. Hace más de una década advertí de esta posibilidad y un sector del herculanismo me dijo de todo. Esos mismos me paran ahora por la calle para pedirme disculpas por no haberlo creído en su momento.

No busco el perdón de nadie. Ahora es muy tarde porque los aficionados saben lo que ha pasado en el Hércules en las últimas dos décadas. Los políticos pusieron medios y dinero pùblico para que los gestores el club reflotaran la nave, pero dilapidaron todo lo que les dieron, fiandolo todo a la suerte, a enchufar amigos y a apostar por la nula sapiencia futbolistica. De haber confiando en profesionales de verdad, otro gallo habría cantado.

Parece que ahora Quique Hernández puede aterrizar como presidente del Hércules, una persona que forma parte de la historia del club al ser el entrenador que más ha dirigido al equipo herculano en varias etapas, con un ascenso a Segunda División en 1993 y una milagrosa permanencia en 2013.  Sin embargo, es verdad que tal y como están las cosas, QH puede meterse en la boca del lobo.

Si le dejan hacer podría existir un hilo de esperanza que ahora mismo no existe. Pero me temo que quienes gobiernan la SAD seguirán en su línea de no corregir los desaguisados de las dos últimas décadas. Es más, continuarán apelando a la suerte para lograr un ascenso deportivo y, posiblemente, vender el club para que su estancia por el Rico Pérez haya resultado rentable.

Quique Hernández sabe que por el Hércules han pasado personajes ilusionantes como Perfecto Palacio, Eduardo Rodríguez o Sergio Fernández a los que les prometieron libertad de movimientos y meses después tuvieron que salir por la puerta de atrás por no tragar con las directrices de la cúpula.

El nuevo capricho del máximo accionista tiene pinta de ser más de lo mismo, es decir, la enésima huída hacia adelante. Quisiera equivocarme y ojalá pueda ser la solución, pero Quique Hernández apunta a ser otro más en esta lista que tuvo que marcharse por exigencias del guión.

Mientras tanto, el alcalde de Alicante sigue muy cerca de los mismos a los que no hace tanto quería sacar del Hércules. Un cambio de postura que explica que Gabriel Echávarri tenga los días contados en la poltrona de la ciudad. Y es que el tiempo pone a cada uno en su sitio.

 

 

 

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