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Diario deportivo de Alicante

Quique Hernández apuesta por una defensa de tres ante el Dépor

J. A. SOLER / @jasoler65

Con la zaga en cuadro, Quique Hernández está preparando el partido contra el Deportivo de La Coruña con una defensa de tres. Más de uno se habrá echado las manos a la cabeza por esta alternativa que baraja el técnico del Hércules después de la manita encajada en Ponferrada. Es posible que la apuesta sea arriesgada, pero si algo ha acompañado a la trayectoria de QH en los banquillos ha sido el riesgo. Nunca el inmovilismo. Otra cosa es que acierte.

En sus inicios como técnico, Quique Hernández mostraba su admiración por la filosofía futbolístca de aquel Barça de Cruyff de principios de los 90. Al genio holandés le sobraban defensas y pocas veces alineaba a cuatro zagueros por delante de Zubizarreta. Pese a tanto riesgo, ese sistema significó un cambio de modelo y mentalidad en un club habituado a perder hasta ese momento.

Hernández llegó por primera vez al banquillo del Hércules hace 21 años, en 1992, con una clara influencia cruyffista que caló en el Rico Pérez. Hizo jugar al equipo blanquiazul con tres defensas, incluso con dos, y la afición disfrutó con un fútbol inolvidable. Sin embargo, con tanto riesgo, llegó una manita en Mahón (5-2) y se complicó la promoción de ascenso a Segunda. Para el último tramo y tras el varapalo, QH apostó por una defensa de cuatro que primero le aseguró el “play off” y después el delirio en Las Palmas.

Ahora, posiblemente obligado por las circunstancias, el entrenador del Hércules se plantea volver a sus inicios. La diferencia es que la apuesta llega tras encajar cinco goles en Ponferrada y ante un Deportivo que está llamado a pelear por el ascenso. Quique Hernández sabe que si acierta subirá a los altares como hace unos meses tras lograr una milagrosa permanencia. Si falla, también sabe lo que le espera. En cualquier caso, los riesgos siempre han casado bien con este técnico.

Y habrá que esperar que sus decisiones, más arriesgadas o menos, sirvan para cambiar la dinámica blanquiazul. El partido contra el Deportivo puede marcar el futuro a medio plazo del Hércules. Es un cita con pinta de punto de inflexión que puede calibrar para qué está preparado este equipo. Tras la debacle en Mahón en el 93, Quique Hernández logró levantar al equipo y a partir de ahí lo ganó todo. Ahora, habrá que ver cual es la respuesta de este grupo. Está en las manos del técnico y, sobre todo, en los pies de los jugadores.

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