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Diario deportivo de Alicante

Querer es poder

JUAN F. MILLÁN / COPE ALICANTE

Solo hicieron falta veinte segundos para comprobar con dos detalles de Azkorra y Juanma Ortiz el cambio de actitud del Hércules sobre el césped del ingrato y malévolo estadio de Los Pajaritos. Concentración, anticipación, solidaridad, sensación de equipo… Valores que habían desaparecido del diccionario herculano por ciencia infusa durante el último mes de competición. No había rastro de la apatía ni de la imagen de equipo desnortado ofrecida en Las Palmas. El Hércules estaba de vuelta. Sin alardes, con poco fútbol, pero de pie y con ganas de competir.

Solo el nuevo acto de irresponsabilidad de Peña y la falta de contundencia de Falcón en el gol del empate en el descuento dejan a medias la reacción y alimentan las dudas sobre la salud del proyecto. Pero más allá de depurar responsabilidades, cosa que el club sí debería hacer, el Hércules está ante otra semana delicada, ante otro viaje sin retorno. O se consolida la mejoría ante el Jaén o los argumentos de Quique Hernández serán invisibles. Desgraciadamente, no hay término medio.

Hace un tiempo el argentino Julio Lamas me comentó que la defensa era actitud y el ataque, talento. Un mal día en ataque lo llevaba bien, pero un mal día en defensa le hacía enloquecer. Haciendo el traslado al fútbol, el partido de Soria sirvió para focalizar la atención en los futbolistas. Se puede perdonar la falta de acierto, pero jamás la falta de actitud. El choque en Los Pajaritos hace añicos las teorías conspiratorias que insinuaban una ‘cama’ de los jugadores a Quique Hernández. El compromiso, al menos ante el Numancia, fue de diez, hecho que refuerza mucho la figura del entrenador.

La frialdad de los números puede conducirnos al error de comparar este curso con el del año pasado de Juan Carlos Mandiá. Es verdad que el Hércules solo ha sumado 8 puntos en 10 partidos. También es verdad que se encuentra en zona de descenso y que su fútbol no es precisamente brillante. Pero las diferencias son abismales. La crispación que se vivía en la grada alrededor del técnico gallego hacía imposible cualquier convivencia y sus graves problemas en el vestuario obligaban a su destitución inmediata. Aquello no tenía solución. Pero esto sí.

Ahora hay que exigirle a los futbolistas más implicación, más compromiso. A los que estaban y a los que han venido. El domingo dieron un paso al frente hombres como, Escassi, Pamarot, Juanma Ortiz, Yuste, Sissoko o Ferreiro. Ahora, hay que decirle a De Lucas, Hervás, Font y Portillo que espabilen. El futuro del Hércules y el de Quique Hernández está en sus manos. Ellos tienen el talento. Si el equipo es capaz de sumar la calidad de estos futbolistas a la actitud del pasado domingo ante el Numancia, las victorias van a llegar. Estoy convencido. Porque querer es poder.

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