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Diario deportivo de Alicante

Profecía autocumplida en el Hércules

FRANCISCO J. GARCÍA QUINTO

Ciao Hércules, adiós a la temporada 17/18, la de la infamia, la de la frustración máxima, la de otro engaño más, la de la mediocridad al cubo. Tres entrenadores para nada, quince fichajes que han resultado cambios de cromos y una dirección deportiva horrenda. Un fiasco en toda regla que en un club serio conllevaría dimisiones o renuncias pero aquí no pasará absolutamente nada porque el director deportivo es propietario del club y no va a decidir autodespedirse obviamente. Nos quejábamos amargamente de que el hijo de Paco Roig quería hacer del Hércules su juguete en 2006 o de los fichajes fallidos del tal Juanra Alférez pero parece que nos tengamos que conformar con lo que hay ahora que es semejante.

Mientras tanto una afición moralmente hundida, que quiere ilusionarse con lo que sea pero que no puede. Son demasiados golpes en el mismo sitio, año tras año. Desde que echaron a Sergio Fernández esto es un erial de  magnas proporciones. Salimos a fracaso por año, se cambian centenas de jugadores, decenas de entrenadores pero el problema sigue ahí, muy bien arraigado en las entrañas de Zarandieta  y todo ello con la connivencia de gran parte de la prensa deportiva de la ciudad y de muchos aficionados que optaron ya hace mucho por adquirir un papel pasivo dentro del régimen dictatorial que nos comanda y nos mantiene en el infierno de Segunda B por incapacidad propia, endeudados hasta las trancas en lo económico y avergonzados por noticias que mancharon la imagen del club desde el 7 de julio de 2010.

El principal problema  del Hércules está dentro del club, son los que mandan  y todos lo sabemos, aunque muchos palmeros lo omitan,  pero ya no tiene solución, nos extinguiremos con ese mal muy adentro mientras algunos a sueldo sigan aplaudiendo el último número circense o vendiendo humo hasta que ya resulte imposible, tratándonos siempre como imbéciles. Desengáñense y agradezcamos a esos socialistas de libre mercado llamados Manuel Illueca y el imputado Gabriel Echávarri (llegó diciendo que iba a apartar a Ortiz de la gestión del Hércules y tardó menos de un año en pasarse de bando traicionando a muchos herculanos que le votaron en 2015) que les hayan regalado la propiedad del club a los mismos que bajo la alcaldía de los procesados Alperi y Castedo  nos han hundido, nos siguen hundiendo y por descontado, nos hundirán más si cabe en el futuro, hasta hacernos desparecer como club o al menos reducirnos  a la nada futbolística en categorías indignas de nuestra historia.

No hay solución, es la profecía autocumplida, la salida de Sergio Fernández iba a traer consigo años lamentables y así está siendo y así seguirá. Porque los que mandan no saben dirigir deportivamente al Hércules, porque Javier Portillo ya ha demostrado que no es la solución, ni lo fue como delantero ni lo es como director deportivo. Vamos de mal en peor y esto aún no ha terminado. Los números de esta lamentable segunda vuelta, de este patético 2018 son descenso de categoría y además de ello gran número de los jugadores actuales, que en su mayoría no valen, tienen contrato para el año que viene. Ruina inminente, colisión sobre el planeta Hércules, con la firme amenaza de desaparecer entre el humo y las cenizas de un proyecto que nació muerto en agosto de 2017. Ahora que regalen entradas, que sigan cambiando cromos, dando bandazos y vendiendo coches sin ruedas. Se irán quedando solos, cada vez más y ni aún así se darán cuenta de lo mal que lo están haciendo y de que están convirtiendo al Hércules en un club vulgar, mediocre  y menor en el fútbol español. El año que viene, más y mejor  y fichen también  a un psicólogo, porque quizá los jugadores estén algo tristes, pero sobre todo pongan a varios en cada grada porque presenciar bodrios cada dos semanas y llevar cuatro meses sin ganar en casa, bien lo merecen.

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