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Diario deportivo de Alicante

Pacheta en el punto de mira, la planificación del Hércules en duda

J. A. SOLER / @jasoler65

El estado de nervios que se ha instalado en el Hércules tras los dos últimos pinchazos en el estadio Rico Pérez es el resultado de las pobres sensaciones que el equipo de Pacheta ha transmitido desde que comenzó la temporada, no solo en estos dos últimos partidos. Porque la clasificación ha permitido durante muchas semanas ver una botella medio llena cuando realmente estaba y está medio vacía. Ese es el motivo de tantos nervios.

Que a estas alturas se hable de reforzar el centro del campo y la delantera, que dos o tres jugadores tengan que salir de la plantilla para dejar hueco a los que lleguen o que el entrenador empiece a generar dudas porque el Hércules gana pocos partidos en el Rico Pérez es para pensar que la planificación deportiva de la temporada deja bastante que desear.

Sobre todo porque las posiciones a reforzar no son de relleno en el plantel, sino fundamentales para el equipo. Tener que estar buscando en enero un organizador y más de un delantero para formar una plantilla verdaderamente compititiva no cuadra con el aparente buen trabajo realizado por la dirección deportiva durante el verano pasado. Y todo apunta a que parece que están a punto de llegar Indiano (Albacete) y Abraham (Badalona).

Como tampoco resulta fácil de entender la apuesta por un técnico como Pacheta, trabajador incansable y honesto pero que, al igual que Granero, tiene problemas allá donde va para sacar los partidos como local. Un detalle que se pasó por alto cuando le contrataron para un proyecto de ascenso sí o sí. No hace falta tirar mucho de internet o preguntar por dónde ha entrenador para saberlo.

Con todo, ahora lo fácil es cargar contra Pacheta. Y si las cosas no cambian radicalmente, apunta a cese más pronto que tarde. Pero el problema de fondo está en quién apostó por él, que alguna responsabilidad tendrá en esto, y por encima de todo ello en el insostenible modelo de gestión deportiva instalado en el Hércules desde hace unos años como consecuencia de la gestión económica.

Es el mismo que provocó caóticas planificaciones con anterioridad que condenaron al equipo a volver a este pozo del que costará mucho salir si esto no cambia mucho tal y como admite Juan Carlos Ramírez que parece haber visto desde que comenzó la temporada lo mismo que los impacientes, exigentes o agoreros de turno. Seguro que al colaborador publicitario, como lo definió el presidente del Hércules en la última asamblea, no le pilla de sorpresa este escenario. En la grada hay muchos que desde hace tiempo, incluso estando líderes, lo veían igual.

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