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Diario deportivo de Alicante

Otro proyecto viciado en el Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

Si el Hércules quería aprovechar para la campaña de abonos algunos momentos vividos durante la promoción sin ascenso, la decisión del club de mantener en la plantilla a uno de los grandes fiascos de la temporada, Javier Portillo, derrumba cualquier atisbo de ilusión que se haya podido generar en las eliminatorias ante el Real Murcia y el Cádiz CF.

Que Manolo Herrero haya renovado como entrenador del Hércules fue una buena noticia para una afición que en las últimas semanas ha despertado de su letargo. Este vídeo (PINCHA AQUÍ PARA VERLO) corrobora el acercamiento de un sentimiento que parecía muy alejado del Rico Pérez. Chechu Flores jugando con su pie maltrecho, el gol de Fran González en Murcia, Atienza haciendo de delantero centro lo que no hace algún otro e injusticias arbitrales contra el Cádiz hicieron recobrar una ilusión perdida.

Y es que lo que tanto ha costado recuperar, se lo han cargado en un momento. Fran González, el héroe de la Nueva Condomina, no sigue y, en cambio, Javier Portillo, futbolista que ha generado más crispación que goles en sus últimos tres años en el Hércules, continúa a pesar de presentar números que confirman su declive como futbolista profesional.

Queda claro que los criterios que se aplican a unos para ser descartados, no son los mismos que se utilizan con otros para seguir. Existen argumentos suficientes para llegar a la conclusión que la continuidad de Portillo en el Hércules resta más que suma. Es el mismo escenario de hace un año, dos y hasta tres, cuando regresó. Este vídeo de la llegada del delantero madrileño en el verano de 2012 (PINCHA AQUÍ PARA VERLO) refleja claramente lo que supone tener en el vestuario a alguien que representa mucho más que un simple futbolista y que, encima, no ha sido capaz de demostrar su rol cuando más falta hacía, en los cuatro partidos de la promoción.

Cada vez son más los aficionados del Hércules que dirigen su indignación hacia el fallo final de Portillo en el Carranza que a la actuación arbitral en sí. Con esa ocasión malograda en el minuto 90, el yerno del que manda en todo sin ser dueño de nada culminó un último año marcado por un atronador “Portillo véte ya” en Elda durante la primera jornada liguera. A esta incidencia se une que en el último gol del mejor delantero de la categoría -así se autoproclamó el propio jugador- mandó a callar al fondo sur en el Rico Pérez y que en la hora de la verdad, durante la promoción, no ha aparecido, ni siquiera cuando le cae milagrosamente un balón que valía una clasificación para mantener vivo el sueño del ascenso.

Si después de todo esto alguien en el club ve que la continuidad de un jugador como Portillo es beneficiosa para el Hércules es que es un palmero o un estómago agradecido de los que mandan. Por no tragar con eso fueron fusilados en su día Sergio Fernández y Carmelo del Pozo -secretario técnico los que ascendieron el Real Murcia y el Real Oviedo respectivamente- y se tuvieron que marchar por la puerta de atrás entrenadores como Juan Carlos Mandiá, Quique Hernández y Pacheta que, al margen de los resultados, arruinaron su credibilidad defendiendo lo indefendible.

Y precisamente eso, la credibilidad, es lo que tiene en juego este nuevo proyecto en el Hércules. Dani Barroso, con aciertos y errores en la planificación -eso es otra cuestión-, la perdió hace un año tragando con lo que no tenía que tragar. En el club se lo han agradecido poniéndole ahora un controlador técnico por encima y reduciendo sus plenos poderes a la mínima expresión. Estas son las consecuencias si un proyecto nace viciado. Por desgracia, por cuarta temporada consecutiva, volvemos a estar en las mismas si no aparece alguien con un mínimo de sentido común y valentía para dar un golpe en la mesa. De lo contrario, quién lo dará será la afición volviéndose a alejar del Rico Pérez. Sería una pena, con lo que ha costado despertar la ilusión.

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