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Diario deportivo de Alicante

Ortiz, gracias y adiós

El sábado se confirmó el descenso del Hércules CF a la Segunda División B, una categoría que por historia y afición no le corresponde, si bien a nivel deportivo e institucional se han hecho sobrados “méritos” para protagonizar semejante fracaso. La preocupación entre aquellos cuyo corazón bombea sangre blanquiazul es máxima dado que, no solo el club de sus amores vive el deshonor de abandonar el fútbol profesional, si no que las dudas sobre su viabilidad económica, con la deuda que arrastra y obligado a competir en una división en la que los ingresos brillan por su ausencia, son muchas.

Casi quince años han pasado desde que Enrique Ortiz se hiciera cargo del Hércules (si bien el club ha vivido los últimos años a expensas únicamente de los ingresos que generaba, sin que hubiera aportaciones económicas del constructor y otros que anteriormente sí las realizaron pero en muchos casos en forma de préstamo). En Segunda B y al borde de la desaparición estaba el Hércules cuando llegó Ortiz a finales de 1999 y hoy, en Segunda B y también al borde de la desaparición (con una deuda cuatro veces mayor) se encuentra.

En este tiempo el club ha sido el ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas a ningún nivel. Económicamente, con tres concursos de acreedores (el último ante una deuda de 60 millones de euros), y obviamente en lo deportivo, no ya por los dos recientes descensos en apenas tres años (a Segunda A en 2011 y a Segunda B en 2014) si no porque hasta cuando la pelota entraba y se lograba algún éxito (los menos), la alegría se tornaba en vergüenza en el mejor de los casos.

Por si lo anterior no fuera bastante, hace mucho tiempo que los herculanos no sienten al Hércules como suyo, algo del todo incongruente si tenemos en cuenta que es a ellos a los que les corresponde su propiedad. No ya la moral que por siempre detentarán hasta desde el cielo, si no la real y jurídica por cuanto ha sido con el aval de su dinero con el que la actual titular de la mayoría de las acciones, la Fundación se ha hecho con las mismas.

Una Fundación en la que siguen los mismos patronos que estaban cuando se recibió el millonario aval público de 18 millones de euros (convenientemente ejecutado por la desaparecida CAM), todo y no haber asumido su obligación de devolverlo una vez no han afrontado tampoco las obligaciones de pago del préstamo avalado y otorgado por la citada entidad financiera.

Es por ello que, ahora más que nunca se impone la toma de decisiones; se hace necesario que aquellos que con el dinero de todos contribuyeron a conceder la propiedad del Hércules a la Fundación y por extensión a reforzar el control que sobre él ejerce alguien que no tiene la mayoría de las acciones, Enrique Ortiz, dado que los citados patronos se muestran constantemente afines a sus intereses y decisiones, que tomen cartas en el asunto. Señores políticos, una institución con 92 años de historia (pocas hay en Alicante, en todos los ámbitos, que puedan compararse al Hércules por trayectoria y repercusión a todos los niveles) no puede ser rehén de nadie, ni mucho menos se puede consentir que los intereses económicos de los ciudadanos, en la forma de aval millonario, sigan sin defensa.

Editorial firmada conjuntamente por alicanteactualidad.com, alicantenews.es, alicanteopinion.com, estadiodigital.es y zonahercules.com

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