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Diario deportivo de Alicante

Motivos e intereses para creer en la supervivencia del Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

Hace tiempo que algunos decidimos sacar la bandera blanca en la apuesta por un Hércules digno y del que sentirse orgulloso. Hay que reconocer que ganaron la batalla. Enhorabuena.  Es que hay cosas contra las que es imposible luchar. Y esta es una de ellas por mucho que no sepamos a día de hoy, por citar un ejemplo, dónde están los 18 millones avalados con dinero público. Un impago de tantos tras el cual el IVF les ha quitado de las manos tanto el estadio Rico Pérez como el control de las acciones de la Fundación. Ni más, ni menos.

En este escenario de impago masivo no solo está el IVF, sino que también se encuentra Hacienda, eso que dicen que somos todos. Y claro, estos de la Agencia Tributaria no son tontos ni se dejan llevar por un sentimiento irracional que lleva años herido de muerte. Y es que debe resultar indignante escuchar en Madrid al presidente herculano rogando por nuevos cómodos plazos de pago mientras en Alicante contemplan con asombro al espectáculo del día 6 de febrero cuando desde el Rico Pérez no paraban de apretar el botón para pujar por el estadio, subasta en la que el iluminado de turno llegó a ofrecer hasta 3,5 millones, casi la deuda fiscal del Hércules.

Con esta torpe maniobra, era cuestión de tiempo que la bestia despertara y el Hércules se viera sometido a la enésima situación límite. En Hacienda no hay bandera blanca que valga y el cuento de que los muertos no pueden pagar hace tiempo que dejó de funcionar. Sin ir más lejos, lo han sufrido en sus propias carnes con el IVF o lo han visto de cerca con el eterno rival al que tampoco le sirvió esa cantinela ante la Agencia Tributaria que no le tembló el pulso para descender a otros impagadores compulsivos por únicamente 3 millones de euros. Todo eso, hace menos de dos años, pese a estar en Primera División y con un nuevo contrato televisivo a la vista de 40 millones anuales. Como para esperar clemencia en Segunda B y con visos de seguir en el pozo.

Así, es normal que el pesimismo se haya instalado en una afición herculana que atisba el final de algo que siente como propio. No es para menos. pero esto es el Hércules y dentro hay gente incapaz para muchas cosas pero muy capaz de darle la vuelta a la tortilla a cualquier situación por difícil que parezca. Como son más previsibles que el equipo blanquiazul en lo deportivo, uno cree que el problema volverá a ser la solución, aunque sea en el último minuto y de forma agónica. Y lo dice un pesimista convencido de que a este club hace tiempo que le pusieron la lápida, pero completamente seguro de que la SAD seguirá malviviendo. Hay razones para ello.

Nada nuevo porque es una película que ya hemos visto en más de una ocasión en el Rico Pérez, con los mismos actores, los mismos productores, los mismos directores y el mismo guión. Así, el testaferro podrá alimentar sus expectativas empresariales pujando por el estadio y las acciones de la SAD, su socio llevará a cabo una “operación limpieza” en todos los estamentos del Hércules (presidencia, dirección deportiva, fútbol base, etc.) y el que de verdad mueve los hilos en la sombra no tendrá que preocuparse de recolocar en sus otras empresas a ese personal de su entorno que únicamente le sirve para trabajar en el Rico Pérez y con sueldos asumidos por el club. Faltaría más.

Hay muchos motivos para creer en la supervivencia del Hércules. Más que motivos, intereses de toda índole -familiares, empresariales, laborales, etc-. Entre otras cosas, “Aligestión 2” está en marcha después de la liquidación de aquella sociedad creada hace una década por el amo de todo y dueño de nada junto a Valentín Botella y Juanjo Huerga -menudo “partido” tiene ahora el exvicepresidente del Hércules en su casa de Luceros– para recomprar el estadio, lo que más interesa. Igual que hace diez años.

En 2007 fue al Ayuntamiento, en 2017 será al IVF. Cambia un poco el decorado, algunos actores de reparto, pero el director y los protagonistas no varían. El guión, mucho menos, y el final de la película vendrá a ser el mismo. Si acaso, la banda sonora no la pondrá Carlinhos Brown con aquel inolvidable tema “hemos comprado el Rico Pérez para todos los herculanos”. Ese chiste ya no cuela. Igual que el traje de salvador. Eso sí, antes tendrán que pagar. Y si al final optasen por sacar la bandera blanca ante Hacienda, desde luego pasarán a la historia negra de Alicante por fulminar uno de sus símbolos.

 

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