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Diario deportivo de Alicante

Mi reino no es de este mundo

FRANCISCO J. GARCÍA QUINTO

Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo entonces mis jugadores, entrenadores, directores técnicos, consejeros y máximos accionistas pelearían para no hacer el ridículo y conseguir alguna vez un objetivo de principios de temporada, mas ahora mi reino no es de aquí. Esas fueron las palabras de un hijo de un dios recogidas por el herculano Juan, adaptadas directamente de la Biblia.

A nuestro Hércules lo están matando, salimos a crucifixión diaria desde hace unos años (y a pocos importa) y todo lo malo que ocurre es susceptible de empeorar. Si temblamos por la morrocotuda deuda engendrada (y sí creada pero como siempre no pagada) por Enrique Ortiz y aliados, aún lo hacemos más viendo el pedazo de proyecto deportivo que nos hizo su yerno Javier Portillo y su ahora semi-desaparecido socio Juan Carlos Ramírez. Plantilla envejecida con muchos jugadores venidos a menos, incapaz de remontar un resultado adverso, con menos pegada que un mosquito y con fallos absurdos partido sí, partido también.

Después de una segunda vuelta de descenso claro, con solo 13 puntos sumados de 39 posibles, o sea un 33,33%, nos encontramos a solo 6 puntos del play out, la única promoción que podemos catar en dos años y que sería para no descender a Tercera División. Suerte que ya llevamos 42 puntos y que solamente quedan 6 jornadas por jugarse. Eso es lo único que puede salvarnos, porque si la temporada dura un mes más seríamos candidatos número 1 al descenso directo.

En solo 7 años el Hércules puede pasar de Primera División a Tercera División (cuarta categoría del fútbol español) y eso solo está al alcance de unos pésimos gestores (Al-Thani en el Málaga sería Florentino Pérez al lado de ellos) que no contentos con el daño que le hacen a la institución se empecinan año tras año en hacerlo peor, hasta la decadencia máxima y la muerte del club. Ya solo les queda hacer un Pepito aviones y acabar con 95 años de historia. Cada uno de sus errores son una daga clavada en el pecho de los 3.000 herculanos que quedamos en pie de guerra y sentimos esto como algo nuestro. De aquellos ficticios 18.000 abonados en la élite, quedamos 3.000 irreductibles, algunos despistados y el séquito de palmeros y advenedizos a los que, en el fondo, supuestamente les da igual lo que pase con el club, porque ellos vienen invitados y por otros motivos. Se han cargado más o menos a unos 6.000 herculanos (más del doble de los que ahora pagan su abono ) que viven estos tiempos de penuria en el exilio, ya sea por no comulgar con el régimen, por hartazgo deportivo o por ambas cosas.

Esos 3.000 herculanos a los que no han podido echarnos todavía por ser inasequibles al desaliento, somos los que pagamos (y nunca mejor dicho) todas las consecuencias de la falta de estructura sólida en el club. Los que sabemos que el director deportivo no se asesora bien y no ha trabajado en la planificación como hubiera sido deseable, todo lo contrario que ocurría en tiempos de Sergio Fernández, al que en el fondo se le tiró para preparar la carrera como director deportivo de Javier Portillo, una vez se retirase y no por su ascenso fallido a la élite. Ahora recogemos los frutos de esta funesta decisión y lo peor falta por venir, está por llegar. Preocúpense, estimados lectores, que razones hay para ello.

Pues según parece estamos atrapados por la ley del Karma. Todas las cosas negativas realizadas por los que gobiernan el club se vuelven contra nosotros. No solamente aquel nefasto despido de nuestro excapitán y buque insignia Sergio Fernández, sino también esas tres leyes concursales, ese supuesto ascenso amañado en Irún, esos despidos de gente válida en el club como Juanfran Valera e incluso el maltrato a símbolos del Hércules como Tote, Giuliano, el mencionado Sergio Fernández , Eduardo Rodríguez y tantos otros que tienen la puerta de su club cerrada por haber osado ser críticos con la penosa y lamentable gestión de esta entidad que pese a lo que diga el registro mercantil es más nuestra que suya.

El día en que desaparezcamos de verdad, les tendremos que dar las gracias a todos aquellos que defendieron esta forma de gestionar el club, a los que tenían miedo por el cambio, a los que pusieron palos en las ruedas, a los que no movieron ni un dedo.A aquellos que se conformaron con unas migajas para falsear la realidad amoldándola a sus intereses y a los de sus amos. A aquellos que defendieron lo indefendible, a esos otros que se cambiaron de yate a mitad de la partida, que remaron en la dirección equivocada y que se van en diferido y en definitiva a todo el planeta de gentilhombres y proherculanos que ayudaron a que la afición a día de hoy esté muerta y enterrada y sea ya incapaz de cuestionar en masa la ineptitud de un era que corrompió los cimientos del ya lejano sueño del Chepa.

Sigan ustedes remando, sigan hasta el Requesquiat in pace aunque después no puedan ni mirarse al espejo o mejor pregúntense si ya cansados de hacer el ridículo, empiezan a cuestionar seriamente y de una vez por todas la ineficacia de dos decenios ominosos y la necesidad imperiosa de un cambio real en la forma de administrar al club decano de Alicante, herido de muerte y en manos de los doctores Josef Mengele y Walter Freeman. No esperemos a que el club moribundo se sitúe ya en el Gólgota y que a punto de expirar pronuncie las palabras recogidas por Lucas : “Padre, perdona a los herculanos porque no saben lo que hacen”.

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