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Diario deportivo de Alicante

Más bajo ya no se puede caer

J. A. SOLER / @jasoler65

La pancarta que mejor ha definido la gestión de Enrique Ortiz en el Hércules fue aquella que apareció en el fondo norte con la leyenda “15 años manchando el escudo”. No se puede resumir tanto despropósito con tan pocas palabras. Y es que las escuchas policiales ponen de manifesto un día si y otro también que uno de los símbolos de Alicante no puede continuar en estas manos ni un minuto más.

Cualquier movimiento económico en el Hércules genera, como mínimo, dudas razonables. El dinero de la Fundación, los 18 millones del aval del IVF, la reforma del estadio Rico Pérez, tres procesos concursales en una década, pagos de sueldos a personal enchufado con las cuotas de los padres del fútbol base, impagos masivos a los coordinadores y entrenadores de la cantera y, por si todo esto no fuera suficiente para manchar la imagen de la institución blanquiazul, mensajes del presidente Carlos Parodi a Enrique Ortiz que ponen bajo sospecha fondos solidarios para Haití hace cuatro años, según ha publicado el diario Información.

Con todos estos indignantes y hasta repugnantes hechos, es normal que las previsiones para la campaña de abonos sean las más bajas de la historia del Hércules en sus 92 años de existencia. Ni en anteriores etapas en Segunda B o Tercera hubo tanto refugiado blanquiazul que trata de escapar de la vergüenza y el bochorno que estos dirigentes llevan sembrando desde hace tres décadas.

Porque, como dice el abonado número 11 en el spot publicitario de la campaña de abonos herculana, se puede bajar pero no perder la categoría. En el caso de los que gobiernan en el Hércules hace mucho tiempo que perdieron la categoría. No la tuvieron ni ganando en el Camp Nou en donde quedaron retratados al ritmo de “Paquito el Chocolatero”. Y con toda la porquería que está saliendo con las escuchas del Caso Brugal, es normal que la gente de Alicante no quiera saber nada de un club secuestrado.

Y con la que han liado, el Hércules sigue con los mismos al frente del barco. Ya no es una cuestión de que Carlos Parodi dimita, sino que se depuren responsabilidades a quién recibió ese repugnante mensaje que, a su vez, es el responsable de todo lo que mueve en un club que huele a podrido por todos los sitios. Si por mostrar una inofensiva pancarta en el Rico Pérez, la policía levanta un acta con 3.000 euros de sanción, por un desvío de fondos solidarios la intervención policial, judicial y política tendría que resultar implacable. Parodi podrá dimitir, algo que está por ver, pero quién tiene que caer de verdad es quién puso a este presidente de paja con sueldo de concejal. Porque más bajo ya no se puede caer.

 

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