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Diario deportivo de Alicante

Mañana o tarde, un dilema con antecedentes en el Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

El Hércules ha reconocido, a través de Juan Carlos Ramírez, que está valorando la posibilidad de jugar sus partidos en el Rico Pérez los domingos en sesión matinal. Una decisión que gustará a unos y no tanto a otros. Es una cuestión de preferencias o necesidades en cada uno de los aficionados que, en definitiva, son los que sostienen este invento del fútbol y más en Segunda B.

La Liga Profesional lleva años empeñada en fomentar más el fútbol televisado que el fútbol de estadio. Gracias a horarios inadecuados e inapropiados las gradas están cada vez más vacías. En Primera, se nota bastante. En Segunda, mucho más. Y en Segunda B, no digamos. En este escenario, el aficionado de campo se siente cada vez menos importante a pesar de ser el único elemento de pago en el espectáculo futbolístico.

Ahora que el Hércules ha vuelto a las tinieblas de la Segunda B, en donde hay más libertad para elegir horarios en los partidos tras la muerte de Canal 9, se abre el debate sobre jugar en sesión verpertina o matinal en los meses invernales. Con independencia de los pros y contras que tiene cada opción en el aspecto puramente técnico, uno que es un romántico del fútbol prefiere lo de siempre -domingo, 17 horas-, queda claro que estas dudas sobre jugar por la mañana o por la tarde obedece a una cuestión económica.

En otros tiempos no muy lejanos hubo un presidente del Hércules –Jesús García Pitarch– que se empeñó en jugar por la mañana para que las videocámaras de seguridad pudieran identificar mejor a los críticos con su pésima gestión en momentos de tensión como los que vivió tras cierto partido nocturno. Esta imposición resultó negativa para el equipo porque alimentó todavía más el ambiente de crispación en la grada. Todo un iluminado.

No es el caso en la actualidad, aunque razones para la protesta pacífica no faltan. Al contrario, sobran. En estos momentos, el posible cambio iría más por una cuestión de ahorro económico. Si el club cerró gradas del estadio a sus abonados para reducir costes en limpieza, resultaría hasta lógico extender la economia de guerra al costoso alumbrado del Rico Pérez en cada partido vespertino o nocturno.

No hay afición en España que entienda de apreturas económicas como la herculana. Basta que se lo digan claro. Hace 20 años se organizó una colecta para fichar a un goleador. Queda claro con esto que cualquiera de los 5.000 fieles de siempre iría al Rico Pérez por la mañana, por la tarde o, si es necesario, de madrugada si con eso el Hércules alivia su caja.

El problema viene cuando una decisión de este tipo puede dejar en evidencia al que ha provocado esta situación límite, el mismo que ahora ya ni aparece por el palco. Ni de día, ni de noche. Cuando hace 10 o 12 años, también en Segunda B, los partidos del Rico Pérez se jugaban a las 6 de la tarde en pleno invierno, con luz artificial encendida los 90 minutos, para que el amo tuviera tiempo de echar una cabezadita en el sofá tras la sobremesa dominical. Por estas cosas, y muchas más, el Hércules está ahora en economia de guerra y pensando en jugar por las mañanas para ahorrarse unos euros de iluminación.

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