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Diario deportivo de Alicante

Lucentum: Del cielo al infierno en 365 días

GUSTAVO L. SIRVENT

Del delirio exacerbado a la depresión más profunda, de las lágrimas de inmensa alegría a los llantos más sentidos de tristeza, de los cánticos de Lucentum ACB a los de volveremos no sé cuando, de poder comer caviar a engullir poroto (como dijo una vez el gran Julio Lamas). Esta ha sido la montaña rusa anual del club más representativo del baloncesto provincial, que de haberse ganado en la pista jugar con las mejores franquicias de España y en los pabellones mejor equipados ha pasado a hacerlo ante equipos amateur y en canchas propias del siglo pasado, no de este. Además, entre medias, también hubo lloros de pena y emoción tras la pérdida del padre de esta entidad, Paco Pastor, que falleció el pasado 11 de noviembre.

El 2013 comenzó para el Lucentum jugando en Liga LEB Oro. Su primer partido de este año fue en Cáceres y cayó por 65-64 (4 de enero). Acabó la liga regular (19 de abril) también midiéndose al cuadro extremeño, contra el que volvió a perder por 72-74 en el Centro de Tecnificación. Por delante llegaba un largo play off para coger impulso e intentar dar el salto a la Liga Endesa. La primera parada fue en cuartos de final ante el Lobe Huesca al que el equipo que dirigía Rubén Perelló eliminó por 3-1. Solo se perdió en el tercer partido jugado en campo oscense. Las semifinales fueron mucho más duras, a pesar de que se dejara en la cuneta al Palencia por 3-0.

Los tres encuentros fueron de extrema dureza, pero se consiguió estar donde se quería, en la antesala de la ACB. Lo que pasa que la puerta no se iba a abrir tan fácil. Además, con el factor cancha en contra. Al otro lado esperaba el River Andorra. El primer asalto lo ganó el cuadro andorrano por 87-85. El segundo se lo apuntó el bloque alicantino por un contundente 69-91. El tercero, ya en la capital de la provincia, también tuvo triunfo lucentino por 71-70. El cuarto tuvo como ganador a la escuadra del Principat (60-77). Y el quinto y último, disputado el 6 de junio en el Centro de Tecnificación, desató la euforia del Lucentum. Tuvo que ser lejos de casa, en el Poliesportiu de Andorra la Vella, pero se consiguió a lo grande con un triunfo incontestable (71-95). Los nombres de Albert Sabat, Rafa Huertas, Romà Bas, Jesús Fernández, Álex Llorca, Shaun Green, Darryl Middleton, Pedro Rivero, Taylor Coppenrath, Guillermo Rejón y Radovan Couril, todos ellos dirigidos por Rubén Perelló, quedarán grabados en las hemerotecas del club por ser el último equipo que consiguió ascender a la máxima categoría del básquet español.

A partir de ahí, comenzó el verano más largo jamás pensado para el entonces presidente, Luis Castillo. La maquinaria se ponía a funcionar en los despachos y lo hacía con la trastienda llena de deudas. Números y más números para intentar competir entre los mejores. Las cuentas no cuadraban porque había (y hay) una deuda de nueve millones de euros, que ha tenido detrás un concurso de acreedores. Había que ingresar 1.8 millones de euros en las arcas de la ACB si se quería vestir de chaqué, pero el bolsillo de la entidad lucentina no tenía ni para mangas de chaleco. Como no se pudo pagar esa cantidad se buscaron vías alternativas para jugar, al menos, en LEB Oro, que era el objetivo de Castillo.

El tiempo corría y no había apoyos suficientes para salir en la segunda división del básquet patrio. En esos momentos de tensión se barajó seriamente con la posibilidad de desaparecer como entidad, pero finalmente no fue así. Un grupo de personas encabezado por el exjugador del Lucentum, Toni Gallego, tomó las riendas de la franquicia alicantina y decidió, junto con Dani Adriasola y Miguel Médicis (contando con la colaboración del grupo T&T de Tomás Jofresa) tomar las riendas. No se pudo inscribir al primer equipo en la Liga EBA y sí se hizo en Primera Nacional, donde está actualmente.

La temporada arrancó con un cambio sustancial tanto en la estructura del club como en la de la plantilla sénior, que estaría dirigida por el exjugador Kuko Cruza. Álvaro Fuentes, Dani Adriasola, José Luis González, Albert Masllorens, José López Valera, Germán Miñarro, Carlos Lapeña, Raúl Lozano, Rafa Prats, Íñigo Remón y Fabio Astilleros son los nombres que, aunque al aficionado al Lucentum no le suenen como antaño, tratarán de dar el salto a la Liga EBA. De momento, van por buen camino. Empezaron la campaña el 6 de octubre ganando por 58-55 al que, presumiblemente, será el rival a batir este curso, L’Alfàs. Y precisamente se acabó el 2013 con el primer traspié de la temporada ante el conjunto alfasino (85-74), pero coliderando el grupo B de Primera Nacional.

En el plano extradeportivo cabe resaltar con mayúsculas la pérdida más grande que ha sufrido el Lucentum esta anualidad. El fallecimiento de Paco Pastor el 11 de noviembre conmocionó tanto a toda la familia lucentina como a la sociedad de Alicante. El ‘patriarca’ de este club de baloncesto (que también fue directivo del Hércules) dijo adiós y con él todo un legado de historia, recuerdos y, sobre todo, de ser el alma máter de la entidad que, de su mano, consiguió ascender a la ACB por primera vez en la campaña 1999-2000. Con esta luctuosa noticia se despide el 2013, en el que la formación del Centro de Tecnificación ha pasado del cielo al infierno en 365 días.

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