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Diario deportivo de Alicante

Los tres tenores: El hombre del puro, el murciano y el desorientado

FRANCISCO J. GARCÍA (abonado 1.310 del Hércules)

Todos los equipos tienen un destino y el del Hércules de la temporada 2013-2014 de los tres tenores: El hombre del puro, el murciano y el desorientado, es la mediocridad absoluta, la ramplonería, la insipidez y la autodestrucción. En definitiva “dar el cante”. Desentonar hasta romper espejos y cristales o desatar tormentas. El fracaso una vez más se ha instalado en las entrañas de Romeu Zarandieta, ya corrompidas por la incompetencia, el nepotismo, el compadreo y la ineficiencia a todos los niveles.

Después de un tercio de competición el club va camino de un nuevo descenso de categoría, lo que supondría una casi segura desaparición, algo así como El canto del cisne. El entrenador desorientado no ha conseguido hacer equipo y está defraudando a todos con sus discutibles decisiones. Se gana poco, mal y nunca y por el contrario cualquier leve aleteo del rival en el área supone un gol en contra para un conjunto incapaz de defender como un equipo profesional, con una defensa mermada, insuficiente, descentrada, y con jugadores venidos a menos, al borde de la retirada o claramente desubicados. Cuando no falla uno, falla otro. O si no, fallan todos.

No hay más cera de la que arde. Ay, ay, ay, canta y no llores. Ni tenemos gol, ni jugamos como equipo, ni sabemos defender. Solamente alguna genialidad, algún golpe de suerte o algún mal día del rival puede hacer que podamos vencer y eso resulta inquietante. Que no sepamos dar el do de pecho tiene tres principales culpables. El primero y principal es el hombre del puro, gracias al cual estamos aún vivos y a la vez condenados a un eterno sufrimiento y a una pronta desaparición. Debido a su deficiente gestión económica se vio obligado a “alquilar” la planificación deportiva a Quique Pina, segundo culpable de este sindiós que es hoy el Hércules y que no termina de sonar a nada bueno. El murciano configuró una plantilla corta, descompensada y repleta de jugadores estrellados, con mala estrella y venidos a menos. Ni tenemos centrales, ni tenemos laterales izquierdos ni un delantero capaz de marcar verdaderas diferencias. Y el tercer culpable es el entrenador sin brújula Quique Hernández, para algunos el mejor entrenador de la historia del Hércules, para mí uno más del montón, vulgar y cómplice de lo que vivimos, más pendiente de manejar a su antojo el entorno que de entrenar. Entre todos, pura afonía. Gorgorito reverberado en bucle.

Y de estos tres grandes culpables, dos se irán antes de que cante el gallo si todo sigue igual de mal, es decir Quique Pina y Quique Hernández. El primero porque ya se está dando cuenta del pésimo negocio que está haciendo en Alicante y el segundo porque los resultados le van a mandar al paro si sigue en esta línea de resultados. Está más que nominado y parece que está entrenando en playback.

Sin embargo nadie nos va a librar del tercero, que es el que siempre lleva la voz cantante y sonante. Nadie nos librará del grito de King Kong del cacique, puede que ni tan siquiera la desaparición del equipo, dado que igual monta un nuevo circo para mayor gloria de sus hijas o sus yernos (uno de los cuales ahora es nuestro hombre-orquesta) o simplemente para mayor desgracia de Alicante y su deporte.

Es dueño en la sombra del club, de la ciudad entera, de la marca Hércules y del estadio Rico Pérez. Dueño y señor del naufragio, artífice máximo del desastre, mecenas del sinsentido. Tétrica psicofonía. Sin él estamos perdidos, con él nunca encontraremos la salida. Puede comprarlo todo, excepto nuestra voz, la de la afición. ¿No creen ustedes que ya ha llegado la hora de “cantarle” las cuarenta? Canten ahora o callen para siempre.

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