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Diario deportivo de Alicante

Los sibilinos mensajes del Rico Pérez

J. A. SOLER / @jasoler65

El Hércules-Ponferradina dejó varios mensajes claros a todos los niveles. Por un lado, dada la igualdad existente en la Liga Adelante, en donde el equipo alicantino está a cuatro puntos del colista pero a la misma distancia del quinto clasificado, esta situación hace previsible que de aquí a final de temporada puedan verse más partidos feos y trabados como el del domingo en el Rico Pérez que se decidirán por cualquier detalle tal y como ocurrió ante el conjunto leonés.

Y en ese escenario volverá a resultar decisiva la figura de Falcón para competir en los partidos. Si el portero del Hércules está en momento dulce habrá más posibilidades para un equipo cuya suerte depende demasiado de lo que haga su guardameta. Por un lado, es un aspecto positivo tener una garantía en la portería, pero también es cierto que no deja de ser peligroso. Aún así, un buen dato es que en los últimos dos partidos el equipo alicantino ha mantenido su portería imbatida, algo que coincide con la presencia de Echaide, un defensa central nato, junto a Pamarot.

Otro de los mensajes que surgieron en el Rico Pérez en este último partido fue la reacción de la grada con Javier Portillo. Parecía que la bronca hacia el yerno de quién mueve los hilos en el club había quedado aparcada tras su polémico retorno al Hércules. Ante la Ponferradina quedó demostrado que ese episodio sigue presente, lo que supone un problema para Quique Hernández después de lo que ocurrió con la decisiva salida de Azkorra al terreno de juego.

Seguro que hay futbolistas en el equipo blanquiazul que rinden igual o menos que Portillo, pero lo que hay detrás del madrileño sigue siendo una losa que no tiene el resto. Su vinculación familiar con el responsable de la ruina económica y social del Hércules es algo que estuvo muy presente en la bronca del domingo o en otras anteriores. Es como si Enrique Ortiz, ahora que se acercan los carnavales, se disfrazara de Portillo y todo el mundo lo reconociera.

Y con la aparición de estos viejos fantasmas en el Rico Pérez, Quique Hernández tendrá que buscar un nuevo extintor para apagar un fuego activo desde hace dos años.  Posiblemente, este sea el resultado de una política de represión y censura en un estadio en donde no se puede hacer la más mínima protesta contra el palco. Alguna que otra sanción de 4.000 euros ha caído por ello. Esa es la cuestión.

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