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Diario deportivo de Alicante

Los balones de la cantera del Hércules en la era Ortiz

J. A. SOLER / @jasoler65

Dentro de unos días se cumplen 15 años de la llegada de Enrique Ortiz al Hércules. Poco ha cambiado en el club alicantino desde aquel lejano 1 de diciembre de 1999. Por entonces, iba al Rico Pérez con frecuencia y las decisiones solían tomarse en el patio de caballos. Ahora no va nunca y debe recurrir al mando a distancia para mantenerse al mando del timón. Y es que en las decisiones importantes -italianos, fichajes de directivos sin cargo, contratación de director deportivo, etc.- siempre hay que preguntar al mismo. Para dar la cara, hay otros que cobran.

Cuentan que por la época inicial de Ortiz en el Hércules alguien tuvo que convencerle de la necesidad de comprar balones para que los chavales de la cantera pudieran entrenar. “Enrique, es que a esto del fútbol se juega con balones y los chicos no tienen. Por eso he comprado unos cuantos”, le dijeron al entonces dueño de la SAD cuando pidió explicaciones por ese gasto que consideraba excesivo y que al final asumía a regañadientes.

Gracias a aquellos balones, el Hércules ha sacado futbolistas profesionales que han resultado rentables para las arcas del club. Hablamos de los traspasos de Córcoles al Valencia, Miguel de las Cuevas al Atlético de Madrid, Raúl Ruiz al Real Madrid, Eldin Hadzic al Zaragoza y, sobre todo, el de Kiko Femenía al FC Barcelona. Todas estas operaciones de venta suman más de 3 millones de euros de ingresos para el club, cantidad que amortizaba el gasto de cantera durante un buen número de años.

A pesar de todo ello, la cantera continúa siendo para los que gobiernan en el Hércules algo tan molesto como la compra de aquellos balones. Esto no ha cambiado nada en 15 años, estando en primera línea o apartándose de ella. Da igual. La línea a seguir es la misma pese a que la presencia en el primer equipo de jugadores como Alex Muñoz, Iván Buigues, Tabala, Pepe Sellés, Pedro Inglés, etc. suponga un ahorro muy importante en nóminas, un asunto importante en los difíciles tiempos que corren.

Y todo esto viene a cuento porque en estos tres lustros los galones siempre se han regalado a familiares, amigos y compromisos que poco o nada saben de este complejo mundo del fútbol. El último en aparecer en escena es el encargado de mantenimiento, también familia de Ortiz, con una cuota de  poder en constante aumento que empieza a superar a la que tiene el presidente a sueldo. Igualito que cuando esta etapa de 15 años empezó con dos cuñados en la cúpula directiva o dando galones a la hija y a un amigo de Granada el año de Primera División. Una película que se repite de forma cansina. Cambian los actores, pero no el guión ni tampoco el director. Este último aún sigue preguntando para qué sirven los balones.

 

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