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Diario deportivo de Alicante

La tumba del Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

El Hércules quedó sin opciones reales de disputar la promoción de ascenso en marzo. A finales de abril ni tan siquiera había posibilidades matemáticas. A mitad de mayo finalizó la competición en el Rico Pérez sin clasificarse al menos para la Copa del Rey. La plantilla de uno de los mayores fracasos del equipo alicantino se fue de vacaciones hace ya un mes…

Estamos ya en julio, con el Mundial sin Messi ni Cristiano y a sólo una semana del inicio de una supuesta vuelta al trabajo de los jugadores para preparar la quinta temporada consecutiva en Segunda B. A estas alturas y con una obligada remodelación de la plantilla tras dos fiascos descomunales, el único movimiento confirmado por el club para el siguiente proyecto deportivo ha sido la contratación de Lluís Planagumà como entrenador. Suenan muchos nombres de jugadores, pero ningún fichaje anunciado a unos días del inicio de la pretemporada.

Sin acuerdo con Hacienda -igual que hace un año-, con otros 7 millones más pendientes de pago por los intereses de un préstamo ilegal de 18 millones del que no se ha devuelto un euro y con la sombra de la liquidación planeando sobre la SAD para forzar la compasión de los acreedores, los gestores del Hércules vuelven a apostar por dilatar todo, incluida la planificación deportiva, como única vía de escape al callejón sin salida en el que se metieron hace mucho tiempo.

Podrán demorar el pago a la Agencia Tributaria, encontrarán algún resquicio legal para no pasar por caja en Bruselas, ficharán tarde y mal como siempre pero, como consecuencia de todo ello, el Hércules estará condenado al enésimo fracaso. En el fondo, no hace falta ser adivino ni más listo que nadie para intuir lo que se avecina.

Después la culpa será de los agoreros, del fútbol que es muy complicado -no debe serlo tanto cuando otros históricos que caen a este mismo pozo sacan rápido la cabeza-, de los “cuatro monos” que no paran de quejarse del precio de los abonos o de los que todavía creemos que otro Hércules es posible. Cualquier excusa menos admitir que siempre van con el paso cambiado.

Lo peor de todo es que con este dantesco escenario nadie cree en la desaparición del Hércules. Todos saben que muchos de los que sobreviven en los despachos del Rico Pérez no tienen cabida en ninguna de las otras empresas del amo. Esa razón, junto a otros intereses personales, familiares y empresariales, es lo que mantiene vivo a esta moribunda SAD que cada día desprende menos sentimiento y más indiferencia.

Y es que aunque hicieran algún amago de cavar con la pala una fosa en el estadio, lo más triste de todo es que cada vez hay menos gente que lloraría en el funeral de aquello a lo que tanto han querido durante décadas. Desde luego, en esa tumba, que sirvió de desagradable imagen hace años para una campaña de abonos, yace para muchos el espíritu del Chepa. Esta es la cruda realidad de este Hércules de Zass que ya en los primeros tiempos de Aligestión empezó a preparar su tumba.

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