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Diario deportivo de Alicante

La travesía en el desierto

FRANCISCO J. GARCÍA

Dos son las grandes amenazas para el Hércules de la temporada 2013/2014, por una parte el descenso deportivo a la Segunda B, por otra parte el descenso administrativo por un posible incumplimiento en los pagos estipulados en el convenio de acreedores. Y ambas combinadas pueden desembocar en la desaparición del club. Éste es el negro horizonte de la entidad blanquiazul gracias a la terrible deuda creada en la era Aligestión.

Y es que ahora mismo el club es un solar. No cuenta con una infraestructura digna en casi ninguna de las áreas. Resulta inconcebible que un club profesional no cuente con un director deportivo ni un secretario técnico o que le niegue el pan y la sal a futbolistas y técnicos de la cantera o profesionales de scouting. Es patético e incongruente que unos trabajadores cobren y otros no , que se incumplan ciertos aspectos de la filialidad con el Jove Español o que el consejo de administración esté formado por tres personas, ninguna de las cuales capacitada para poner un maravedí en la próxima ampliación de capital de enero de 2014.

Y en esa tesitura no podemos esperar tampoco grandes cosas de un equipo con calidad pero graves carencias defensivas y que comete casi todos los partidos demasiados errores atrás. El sábado quedó demostrado que hay equipo para salvarse y plantar cara a cualquiera, pero para nada más que eso : luchar por la permanencia. Es cierto que ante el Sporting recibió excesivo castigo y que el nivel ha subido considerablemente en los últimos dos meses, algo que sirve para competir pero no para plasmar una superioridad que te permita luchar por las plazas de privilegio.

La irregularidad marca la tónica de un equipo débil, con luces y sombras, mucha voluntad y poco acierto. Un quiero y no puedo cuando le falta alguna pieza importante en el puzzle. Por eso esta temporada está resultando una travesía en el desierto sin apenas agua , alimento o posibilidad de guarecerse en la fría noche. Acampados en la intemperie del descenso desde septiembre, resulta complicadísimo dar el salto a las posiciones tranquilas y el calendario tampoco ayuda con dos salidas consecutivas antes rivales duros y sin presión alguna.

Por suerte no todo es desesperanza y se atisban nuevas luces que alumbran el camino. Sugi Sukyta y Eldin Hadzic son ahora los nuevos referentes para la afición. El primero está despuntando ahora, cada partido va a más y el segundo es un valor seguro de calidad, compromiso y herculanismo. Son ellos los que tienen que tirar del carro junto a buenos profesionales como Yuste, Sissoko, Ortiz, Escassi, Falcón o Sardinero o veteranos que están por la labor como Paco Peña, Javier Portillo o Pamarot. No hay demasiado más a lo que aferrarse, visto lo visto. Seguimos esperando aún el salto de calidad que deben dar los Assulin, Ferreiro, De Lucas o Hervás, pero ninguno de ellos sigue sin demostrar apenas nada.

Probablemente nos cueste más de lo debido abandonar los puestos de descenso, pero no hay que perder la calma. Ya hay una identidad de juego, un armazón de equipo. Mejor o peor según el día, con unas carencias visibles pero también con una potencialidad en ataque interesante, con diversas variantes y capacidad de conseguir el objetivo que no es otro que mantener con vida a la entidad. Para ello debemos alcanzar la mágica cifra de los 50 puntos, el inmediato oasis para un herculanismo en horas bajas.

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