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Diario deportivo de Alicante

La sobremesa y los cambios de horarios en el Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

Bastaron unas cuantas quejas de diferentes colectivos herculanos para que el club, en un gesto que le honra, escuchara y rectificara sobre el tema de los horarios en los partidos del Hércules en el estadio Rico Pérez. Dicen que rectificar es de sabios, escuchar lo es más, pero uno se pregunta si siempre es necesario que la afición tenga que alzar la voz para que se le escuche.

En el Hércules parece ser así. Ocurrió hace años cuando algún iluminado tuvo la idea de cambiar el escudo del club. Después de presentar el nuevo logo a bombo y platillo, con autobús incluido, hubo que volver al de siempre ante las quejas de los aficionados. Hasta llegaron a plantearse cambiar el uniforme, algo que sí hicieron con el nombre al que pusieron apellido y todo. Y es que situaciones de este tipo suelen repetirse cada cierto tiempo en la entidad blanquiazul. Es algo cíclico.

No debe ser tan complicado aplicar de entrada el sentido común  y el consenso, especialmente en temas que afectan a la afición, para acertar a la primera y no generar una innecesaria crispación entre tus propios abonados o con otros clubes deportivos de la ciudad, algo que deteriora la imagen del Hércules en Alicante y fomenta el desarraigo.

Una vez que rectifican, que insistimos en digno de elogio, muchos seguimos sin entender que los  partidos se jueguen a partir de ahora, que encima anochece antes, a las 18 horas en lugar de las 17 horas como en los últimos encuentros disputados en el Rico Pérez. Si el cambio frustrado al mediodía obedecía, según el propio club, a razones económicas por el ahorro que supone no encender las torres de la luz, este argumento se cae por completo en el momento que el nuevo horario es prácticamente nocturno en los meses de invierno.

Resulta obvio que el gasto eléctrico se disparará más teniendo encendidos los cuatro paneles los 90 minutos de partidos que si solo se utiliza en las segundas partes en los días más cortos de luz natural -diciembre y enero-. A ver si ahora que las cuentas cuadran en el Hércules, tanto que no hace falta acudir a una nueva ampliación de capital,  empiezan a descuadrarse por la factura de la luz en el estadio y entonces hay que rendir cuentas a Tebas.

Si la razón es que el atípico partido con el Ilicitano, que se disputó a las 18 horas, registró la mejor entrada con 7.000 espectadores, ahí habría que tener en cuenta que abonados herculanos fueron los mismos que en el resto de ocasiones. Ningún otro rival blanquiazul vendrá acompañado por 2.000 seguidores como el filial del Elche y si alguno trae tanta gente -muy improbable en Segunda B-, lo harán de igual manera con independencia de la hora del encuentro.

Conociendo el patio y los antecedentes, la cosa irá más por disponer de más tiempo de sobremesa en la comida familiar dominical. Y es que por razones de este calado el Hércules solía jugar los domingos a las 18 horas, y no a las 17, en la anterior etapa blanquiazul en Segunda B. Entonces, el gasto de luz daba igual a pesar de que la SAD ya andaba por su segundo proceso concursal con Ortiz al frente de la nave.  Por si alguien tiene alguna duda sobre los argumentos que se utilizan en el club para la toma de decisiones. Y es que al final todo se reduce a la pregunta clave en los últimos 15 años: ¿Pero esto lo sabe Enrique?

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