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Diario deportivo de Alicante

La leyenda mundialista de Maradona se forjó en Alicante

J. A. SOLER / @jasoler65

Comienza el Mundial de Brasil y uno siente nostalgia de aquel mes de junio de 1982 en el que Alicante fue foco de atención en de todo el planeta. Al igual que está ocurriendo ahora en tierras brasileñas con la selección española, hace 32 años sucedía con Argentina, por entonces vigente campeona del mundo y con  Diego Armando Maradona en sus filas junto a otras estrellas como Mario Alberto Kempes, Jorge Valdano, Oswaldo Ardiles o Daniel Passarella.

Y es que César Luis Menotti, seleccionador de la Albiceleste, había elegido Alicante como sede para defender el título que cuatro años antes había conquistado en el Monumental de Buenos Aires. “Este estadio me recuerda mucho al de Rosario Central, nos venimos acá”, dijo Menotti cuando visitó por primera vez el Rico Pérez acompañado por Carmelo Héctor Giuliano, pieza clave para que Argentina viniera a la capital alicantina para disputar la primera fase del Mundial 82.

En esa época el vigente campeón, al igual que el país anfitrión, se clasificaba automáticamente para la fase final. Además, tanto uno como el otro disponían del privilegio de elegir sede. España se inclinó por Valencia mientras Argentina, que en un primer momento prefería Sevilla, terminó por decantarse por Alicante. “En junio os vais a encontrar 40 grados de temperatura en Sevilla, en Alicante estareis mejor”, le dijo Giuliano a Julio Grondona, presidente de la AFA (Asociación del Fútbol Argentino) y a César Luis Menotti cuando solicitaron la opinión del defensa del Hércules.

Finalmente, la joya de la corona que por entonces era la selección argentina de Maradona se instaló en Alicante. El hotel Montiboli de Villajoyosa fue el cuartel general de la Albiceleste durante todo un mes. El campo de El Pla fue acondicionado para convertirse en escenario de los entrenamientos de los campeones del mundo. Alicante fue portada en todos los periódicos del mundo. Y es que la pasión por los argentinos superó todas las expectativas.

Diego Armando Maradona, considerado en 1982 el mejor jugador del mundo pese a tener solo 22 años, había sido traspasado en esas fechas al FC Barcelona. El club catalán pagó la cifra récord de 1.200 millones de pesetas y toda la prensa mundial estaba muy pendiente de los movimientos del astro argentino que anotó sus primeros goles mundialistas en el estadio Rico Pérez ante Hungría el 18 de junio de 1982.

Ahí empezó la leyenda mundialista de Maradona que se coronó cuatro años después en México. Pero Alicante, el estadio Rico Pérez o el hotel Montíboli de Villajoyosa todavía conservan la huella que dejó uno de los mejores futbolistas de la historia. El impacto económico que pudo tener aquello en la ciudad es incalculable y únicamente comparable al que podría tener en la actualidad cualquier localidad del mundo que tenga un mes a la selección española actual. José Rico Pérez consiguió que Alicante fuera sede de un Mundial de fútbol y Carmelo Héctor Giuliano que la mayor de las estrellas alumbrara esta tierra en aquel inolvidable junio del 82. Tres décadas después, nadie les ha agradecido lo que hicieron.

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