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Diario deportivo de Alicante

La importancia del contexto en el Hércules

J. F. PERSONAL / @jfpersonalcases

En todos los ámbitos y facetas de la vida, uno debe saber qué suelo pisa, si no corre el riesgo de resbalar. El Hércules no escapa a esta circunstancia, pero parece que muchos de los profesionales que aquí recalan no lo tienen claro.

Este club de Alicante, ciudad con más de trescientos mil habitantes, ha disputado 20 temporadas en Primera División, 43 en Segunda y 21 entre Segunda B y Tercera (cuando era la división de bronce). La portería de este club ha sido defendida por el internacional Pérez y el paraguayo Humberto Núñez. Giuliano y Sergio han sido jefes de esta zaga; Baena y Paquito han puesto orden en un centro del campo para que Barrios, Rodríguez, Kempes y Trezeguet golearan porterías.

Esto es una realidad objetiva, no se puede mover. Es la historia de este club, es el llamado peso del escudo. Ahora bien, cosa distinta son los últimos treinta años. En estos, desde la temporada 86-87, el Hércules ha disputado 15 temporadas en Segunda, 14 en Segunda B, y 2 en Primera. O lo que es lo mismo, de la últimas tres décadas el club blanquiazul ha pasado la mitad hundido en el fango del pozo.

También estos treinta años tienen un peso en la historia. Aunque más que un peso, un gran lastre. Mientras otros avanzan este club se desprofesionaliza. Cuando un año se pega el campanazo y se toca la División de Honor, el traje viene tan grande que mientras se arrastra por el verde resquebraja toda su indumentaria. Se endeuda para vestir de seda y después solo queda calzado de esparto.

La historia no se puede borrar 

Tal vez si en un experimento pudiera omitirse el periodo comprendido entre 1922 y 1985, este club hoy funcionaría mejor. La urgencia y la presión sería menor. Todos sabríamos qué tipo de club es el Hércules. A lo mejor hasta nos haría ilusión jugar en Segunda B, como al equipo de un precioso pueblo costero que tras décadas de fútbol regional llega a la flamante división de bronce, a tan solo dos ascensos de la élite.

Pero no, eso una simple hipótesis, la realidad es que Alicante es lo que es, al igual que el Hércules. La prensa tiene el espacio que la sociedad demanda. La afición real son cinco mil espartaherculanos, que crecen en número por arriba cuando la pelota entra pero nunca decrecen por debajo cuando el tiro va fuera.

Tal vez tenga razón Tevenet en su despedida cuando dice a su ex plantilla: “si muchos supieran lo que sufrís por esta camiseta, otro gallo cantaría”. En otro contexto, es posible que este equipo pudiera ser líder. Pero la realidad es otra. Él ha ocupado un banquillo de un estadio mundialista porque un señor llamado José Rico Pérez se empeñó en construir. Ha estado en un vestuario que rozó jugar en Europa porque antes Arsenio Iglesias trabajó para ello. Ha dado instrucciones igual que hizo Manuel Suárez de Begoña, primer técnico que subió al Hércules a Primera División.

Vaya por delante que pienso que un entrenador puede ser responsable de la situación de su club en un 10 o 15%, no más. Me ha parecido un buen míster Luis García Tevenet. Al igual que me lo pareció Pacheta y Manolo Herrero. No tanto Vicente Mir, que sin embargo quedó a centímetros del ascenso. Tengo la sensación de que este último fue el que mejor entendió qué suelo pisaba.

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