EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

La gran mentira

FRANCISCO J. GARCÍA

Que se hable de brotes verdes en el Hércules después de sumar cuatro puntos de los últimos treinta y seis, ralla lo obsceno. Parece que la opinión mayoritaria en el entorno es favorable a la continuidad en el cargo del entrenador pese a que mantiene al equipo acomodado en la deficiencia. Buscan todo tipo de justificaciones para mantenerle en su puesto y sueñan con una reacción tan ilógica como irreal.

Y sí, el Hércules ha mejorado, sobre todo fuera de casa, pero no lo suficiente para ganar partidos. Ahora mismo suma el veinticinco por ciento de los puntos en juego y con esta progresión finalizaría la liga con treinta y uno. Me da la impresión que hemos dilapidado absurdamente gran parte de la primera vuelta. No se tiene una idea definida de juego. No se ha logrado integrar en el grupo a los jugadores que marcan diferencias. Sigue el coladero en defensa y en ataque los delanteros ven menos puerta que Steve Wonder. De lo de crear juego ya mejor ni hablamos.

Me parece lícito que haya quien piense que así vamos a salir adelante. Ojalá pudiera ser tan optimista como ellos, incluso los que puedan tener intereses personales en la continuidad del entrenador. A mi me parece un total fiasco. Hay plantilla para mucho más de lo que se consigue.

El equipo no está bien trabajado, más bien está cogido con alfileres y se sigue a la espera de un milagro que no llega. Mucha gente se engaña a sí misma pensando que el Hércules merece llevar más puntos en su casillero, pero no es capaz de observar a su vez, todos los defectos que están costando puntos.

Se puede tener mala suerte en un partido o en dos, pero no en doce. De modo que si estamos penúltimos y a cinco puntos de la salvación es porque las cosas se están haciendo rematadamente mal. Puede que en algún partido se haya competido de forma aceptable, pero después de más de un cuarto de competición, no es admisible que un equipo llamado a luchar por las plazas de arriba o al menos estar clasificado de forma cómoda en mitad de la tabla, esté con el agua al cuello a las primeras de cambio, mientras algunos voceros de la prensa callan o consienten como meretrices en el lupanar.

Hasta el momento el Hércules de Quique Hernández es la gran mentira. Una más. Puede que no la peor en este club que se mueve en arenas movedizas, sin una mano amiga que le ayude a salir del fango. Ahora mismo el técnico valenciano, especialista en aliarse con los poderosos, es el escudo perfecto para unos dirigentes que tienen miedo a que la reacción del público y de la prensa se vuelva contra ellos, como ya apuntan los vientos, pero raramente podrá seguir así mucho tiempo.

Nadie puede sostener una mentira mucho tiempo y al entrenador le quedan dos soluciones. O conseguir ya una victoria que alimente al famélico y desnutrido club al que representa o marcharse por la puerta de atrás. Ya puede comprar tres cajas de Titanlux de color verde para pintar todos los brotes que quiera, que como no gane el sábado, tendrá las horas contadas, como se pueden contar con la mano los puntos que ha logrado al frente del Hércules.

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