EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

La fundición de la Fundación del Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

No hace falta tirar de hemeroteca para comprobar el caos que reina en el Hércules que controla Enrique Ortiz. Da igual si el paso lo da adelante, atrás o hacia un lado. El caso es que siempre va con el paso cambiado. Nunca dio con la tecla y repasando lo que llevamos de 2014 da la impresión de estar muy lejos de acertar con alguno de los innumerables golpes de timón que se dan en el barco blanquiazul.

Después de analizar las causas y señalar a los responsables del descenso a Segunda División B, los líos en el Hércules no cesan. Los que seguimos habitualmente la cantera blanquiazul, comprobamos el estado de abandono absoluto en el que han vivido los chavales en este último año. Eduardo Rodríguez y Paquito, pese a no cobrar tampoco, han tenido que luchar contra viento y marea para que los diferentes equipos inferiores pudieran contar con unos mínimos en equipamiento y otras cosas.

Pese a todo, algunos técnicos han pagado de su bolsillo bocadillos para los jugadores tras los partidos. Cada equipo ha llevado una equipación diferente y en, muchos casos, tapando la publicidad de Canal 9 u otros con esparadrapo al ser uniformes heredados del primer equipo. Por ejemplo, el Juvenil A que ha ascendido a División de Honor ha llevado las camisetas de la temporada 2010-2011 y el filial de Preferente las de la campaña 2012-2013.

Todo ello ha deteriorado, más si cabe, la imagen del club alicantino. Es una cuestión de tener claro que la Fundación también es el Hércules, entre otras cosas porque hace cuatro años se utilizó para conseguir un aval del IVF que sirvió para suscribir acciones de la SAD por valor de 18 millones de euros. Una cantidad que iba destinada a zanjar la deuda pública y cuyo uso sigue sin acreditarse ni justificarse a pesar de que la Unión Europea está encima del asunto.

Aunque solo fuera por no hacer más ruido en un tema peligroso para quién controla la Fundación, el mismo que maneja la SAD, debería ir con más cuidado para no tener a todos los técnicos del fútbol base sin cobrar los últimos meses, a los chavales despotricando por la poca atención que han recibido del club -ni el día del ascenso del equipo juvenil a División de Honor hubo un consejero- y con Eduardo Rodríguez, cuya labor al frente de la cantera ha sido encomiable a pesar de encontrarse palos en las ruedas, sin cobrar toda la temporada.

Demasiados problemas en la Fundación que vuelven a desacreditar a uno de los símbolos de Alicante. Mientras tanto, la clase política mira hacia otro lado como si la cosa no fuera con ellos. No basta con decir que hay que escuchar a la gente. Quién dice eso tendría que intervenir y pedir cuentas. No está el patio a niveles políticos para que alguien se lo ponga a huevo a la Unión Europea o algún valiente ciudadano que se decida a husmear de verdad el historial del órgano que se convirtió en máximo accionista del Hércules con un aval público que, encima, ha tenido que asumir el avalista por incumplimiento en los pagos.

Y es que la Fundación, más allá de dejar por los suelos la imagen del Hércules, puede convertirse finalmente en la fundición de una institución con 92 años de historia. Eso es algo que debería preocupar y mucho a los que gobiernan en Alicante y en la Comunidad, más que por la SAD blanquiazul que ya sabemos lo poco que les importa, por si todo lo que hay alrededor de quién posee actualmente la mayoría de acciones de la sociedad herculana termina fundiéndoles a ellos también.

 

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