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Diario deportivo de Alicante

La factura de Lamela, el Rico Pérez, el inquilino y el dueño

J. A. SOLER / @jasoler65

Había que ver cómo cambió la cara de Carlos Parodi, presidente del Hércules, cuando se le cuestionó en plena Junta General de Accionistas por la incorporación del estudio de arquitectura Lamela al accionariado de la SAD tras canjearse en acciones la deuda de la factura correspondiente al proyecto de reforma del estadio Rico Pérez, propiedad de la sociedad Aligestión Integral.

A un par de pequeños accionistas, uno de ellos el que firma este artículo, les llamó mucho la atención que el Estudio Lamela pudiera figurar como acreedor del Hércules por el impago de un proyecto de reforma del Rico Pérez que estaba obligado a realizar el propietario de la instalación Aligestión Integral S.L. Y mucho menos que dicho acreedor pudiera convertirse en accionista de la SAD herculana porque la factura de aquel faraónico proyecto que no se llevó a cabo fuera con cargo al inquilino del estadio y no al dueño del recinto. Parodi calificó la exposición como “sui generis” al tiempo que su rostro transmitía signos de preocupación ante estas incómodas preguntas.

La realidad dice que la situación, más que “sui generis”, es un escándalo mayúsculo si se mira al pliego de condiciones en la operación de compraventa del estadio Rico Pérez. El comprador de la entonces instalación municipal, Aligestión Integral, tenía que abonar al Ayuntamiento de Alicante la cantidad de 7,6 millones de euros más una garantía de 4,2 millones de euros por la obligatoria reforma de un recinto deportivo que en el año 2007 se encontraba en unas condiciones deplorables.

Para el cumplimiento de este punto, el Ayuntamiento de Alicante exigió a Aligestión la presentación de un proyecto en el plazo de cuatro meses por lo que en ese periodo de tiempo se abrió un concurso al que se presentaron tres estudios de arquitectura (Fenweek, Subarquitectura/N6 y Lamela). Finalmente, el proyecto presentada por Lamela, que incluía una torre comercial tras la grada del fondo norte, fue el elegido por Ortiz.

Meses después, el proyecto inicial de Lamela fue modificado. No se centró únicamente en el estadio sino que se extendió por la zona colindante al estadio. El nuevo plan ocupaba la sede de Aguas de Alicante, una vivienda particular y un taller de neumáticos. Carlos Lamela y Enrique Ortiz supervisaron en junio de 2008 la zona para concretar detalles sobre el proyecto. El diario Información lo reflejó en sus páginas así como declaraciones del prestigioso arquitecto. En esas manifestaciones, Carlos Lamela hablaba de hacer “algo excepcional” en toda la zona del estadio Rico Pérez.

Pese a todo esto, la factura de aquel proyecto realizado por el Estudio Lamela, que ascendió a 37.700 euros, fue con cargo al Hércules y no a Aligestión. Y el impago de la misma ha llevado al despacho de arquitectura a convertirse en accionista del club. El Ayuntamiento de Alicante, que hace unos meses devolvió a Enrique Ortiz el aval de 4,2 millones por las obras de reforma del estadio Rico Pérez en el verano de 2010, debería valorar si en este caso se incumplieron o no los términos del contrato de compraventa al asumir un tercero -el Hércules- los costes de un proyecto que estaba obligado a realizar el comprador del estadio -Aligestión Integral-.

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