EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

La contracrónica: Tres puntos y varias rayas

ÓSCAR CRESPILLO/@ocrespillo

A primeros de mayo adquirimos nuestro nuevo coche. Bueno, nuestro…casi la mitad es nuestro y la otra mitad es del banco. Pero lo necesitábamos y queríamos. El único “pero” que podíamos ponerle a un coche de gran envergadura como el nuestro es a la hora de aparcar. Y más teniendo en cuenta que los pilares de los garajes suelen estar nerviositos y moverse a menudo. Así que cada vez que mi pareja conducía y, por lógica, le tocaba aparcar, servidor solía insistirle, al ver que las maniobras las hacía muy rápidas, que fuese más relajada porque cualquier día iba a estrenar el coche. A lo que ella siempre me contestaba que callase, que si acaso ella no sabía aparcar solita.

Las diferentes aplicaciones para Android sobre clima anunciaban lluvias para este pasado domingo. Y mi querida, y sin embargo siempre amada, esposa se llevó el vehículo para ir a dar buena cuenta del turno de mañana que tenía que realizar. Yo, poco tenía que hacer ese día: unas albóndigas caseras, limpiar algo la casa, algo de deporte, cuidar a la peque…y todo antes de las doce que era la hora señalada para que Aragón Tv nos enviase la señal de nuestro Hércules.

Dicho y hecho. Solo me quedaba buscar algo para que la peque se entretuviese. Tuve suerte esta vez: decidió pintarse las uñas ella, así que estuvo bien callada gran parte del partido.

Claro, que al empezar el partido, la pobre creyó que la primera oportunidad del Ebro era de nuestro equipo.

-“Papá, ¿por qué gritas cuidado si casi marca el Hércules?”

Le tuve que explicar que el equipo que iba de blanco y azul era el Ebro y que nosotros, al jugar fuera de nuestro estadio, íbamos de negro y amarillo.

-“¿Y por qué de negro y amarillo si el Hércules va siempre de blanco y azul?”.

Vuelta a insistir en el tema y le expliqué que el negro y amarillo era porque son colores que tiene nuestro escudo.

-“Pues parecen la abeja Maya”, replicó ella.

Bendita infancia.

Y no fue la abeja Maya pero sí un aguijonazo el gol de Chechu. La primera llegada alicantina con algo de peligro y el calvo que la cuela.

A todo esto yo alucinaba con los locutores del canal aragonés: hacía años que no oía una retransmisión tan neutral y bien hecha. Estaban fuera de todo forofismo, alabando a Planagumá, al propio Chechu, a la afición desplazada…eso sí, se pasaron con la entonación que le dieron al nombrar a Pol.

-“Y ahí tienen a uno de los mejores jugadores de la categoría: Pol Roish.

Entenderán ustedes que es perdonable. Pero Roish ya tuvimos uno, el hijo y que era malo, y no queremos más.

El segundo tiempo avanzaba con el Ebro apretando mucho y el Hércules enviando balones a los largueros. Así que decidimos vestirnos  para cuando acabase el match poder tomar un vino en el bar de bajo de casa y esperar a mamá allí.

Acaba el partido y antes de salir, la peque y yo veíamos por la pantalla la locura de nuestros hermanos herculanos allí desplazados. Y gritamos el estribillo del himno: ¡es el Hércules CAMPEÓN!

Mientras esperábamos a mi santa trabajadora le intentaba explicar a la peque que podíamos sacar cuatro puntos de ventaja al segundo como si ella fuese a entender lo importante que es eso. Y la verdad es que no sé si lo entendía pero sí sé que lucía por la calle su camiseta herculana.

En eso estábamos cuando apareció mi querida pareja. Se sentó, pidió un vinito para ella y me dijo: “Óscar, no sabes el disgusto que tengo…” Me miró, guardó silencio y dijo: “adivina qué ha pasado”.  Y yo, sin pestañear y seguro de mí mismo le contesté: “has estrenado el coche”.

“Jo…., ¿cómo lo sabes? Bueno, son varias rayas pequeñas”.

Mi hija insistía en lo suyo: “Mira, mami: me he pintado las uñas y ha ganado el Hércules”.

Y yo, sonriendo.

-“¿No vas a decirme nada, Óscar?”, inquirió mi santa.

A lo que volví a sonreír y le dije: “te avisé y siempre me decías que estuviese tranquilo. Entras muy rápida en el garaje para aparcar…pero lo bueno es que el seguro está a todo riesgo. Irás a peritar tú y hacer las gestiones. Solo por algo, soy calvo pero no tan bueno como Chechu”.

Y así nos trajimos tres puntos a Alicante y en mi caso varias rayas en el coche. Hemos conseguido igualar el mejor arranque de liga de la historia herculana y mi mujer, aunque no lo sabe, me ha igualado a mí: yo rayé y estrené mi viejo C3 también con una columna aparcando.

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