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Diario deportivo de Alicante

La contracrónica: Fútbol, carbonara y champiñones

ÓSCAR CRESPILLO/ @ocrespillo

Los domingos son para disfrutarlos. Excepto que te toque trabajar o a tu pareja le ocurra lo mismo: en ese caso, ese día maravilloso se convierte en una especie de día laboral pues o te toca currar o hacer de amo de casa.

Este domingo era de los que tocaba hacer de amo de casa: limpieza, salir con la peque al parque y cocinar. Oigan, algo sencillo: espaguetis a la carbonara. ¡Menudo soy yo con ese plato! Eso sí, la salsa que sea sencilla: cebolla, queso, bacon y nata. Nada más.

Una vez dada buena cuenta del manjar, momento de relax y al templo herculano. Nada más llegar a los aledaños uno se da cuenta que sigue habiendo más movimiento del habitual para estar en Segunda B. Decidimos tomar junto a los amigos el tradicional café y copa. Mi pareja prefiere una cerveza. El camarero, para preguntarme por el tamaño de la cerveza, apunta su dedo hacia el vaso que contenía mi licor de hierbas y me pregunta: “¿la caña en el mismo vaso?”. Mi respuesta fue lógica: “hombre, en el mismo vaso no porque no sé qué sabor tendrá la mezcla de cerveza y licor…”

Las risas fueron generales entre quienes pudieron oírme pero, créanme que fue lo único que nos hizo sonreír a los sufridos presentes en toda la tarde.

Una vez en el campo, con menos colas de lo habitual en taquillas, la típica frase entre vecinos de localidad: “Hola…bueno, a ver qué hacemos hoy…” Es la oración más concurrida por los herculanos; si me apuran, hasta más que la que se suele decir en los ascensores: “pues parece que hoy el día ha salido fresquito (o con calor, según el caso)”.

En eso que llega Ubaldo, un buen tipo, y me dice que de parte de Rafa Vega (otro mejor tipo) que cuánta lotería de la Asociación Herculanos quiero. Venga, doce napos que vuelan del bolsillo sin haber salido los dos equipos a comenzar el match.

Del partido ya saben ustedes todo o casi todo. Bueno, si fueron. Porque sinceramente, servidor vio un partido malo. De esos que te recuerdan a anteriores temporadas. Que sí, que en el primer tiempo el Hércules pudo marcar un gol. Pero es que otros años, también se podía marcar un gol.

Lo del segundo tiempo fue para preocuparse. Lo único bueno que servidor recuerda es cuando salió a calentar Emaná. Ahí, parte del córner de fondo sur con tribuna comenzó a animar al jugador a ritmo de la canción de Los Teleñecos: “Emaná, maná, tutútururu…” Y poco más cantamos. Por no cantar, ni oportunidades de gol quitando la de Juli a punto de acabar la contienda.

Tevenet le comió la tostada a Planagumá; Carlos sigue semidesaparecido (por favor, rogamos al señor que se parece tanto a nuestro delantero, deje de vestirse como él y nos lo devuelva; puede que hasta paguemos algo de rescate); Nani fue una sombra de lo que nos tiene acostumbrados; y el público que esta vez no ovacionó al finalizar el partido como hizo hace quince días a pesar de la derrota frente al Teruel.

Ya fuera, en la calle Romeu Zarandieta, me cruzaba con el gran aficionado Ángel Sánchez. Ángel estaba igual de enfadado que el resto de la gente, pero pronunció una frase que me hizo pensar: “Se acabó el rollo de que somos el Mallorca de este año. Tenemos equipo para luchar por entrar en playoff, poco más”. A lo que yo pensé: “y que entremos…”

Las sensaciones están cambiando. Por cambiar, cambian hasta en mi hija. Ayer se fue fastidiada. Y suerte que tuvo a sus dos mejores amigos y su primo en la grada. Habrá que seguir explicándole que somos de un equipo poco ganador. Y convencerle que, a pesar de ello, es nuestro equipo.

Por cierto, para que nadie tenga la menor duda: a la salsa carbonara no le pongo champiñones jamás. Y ayer fue un acierto hacerlo de nuevo así: para champiñón ya estuvo el Hércules.

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