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Diario deportivo de Alicante

La apocalipsis deportiva en Alicante

J. A. SOLER / @jasoler65

Alguien debería reflexionar sobre lo que ocurre con el deporte de élite en Alicante. En los últimos 12 meses el Club Baloncesto Lucentum tuvo que renunciar a competir en la Liga ACB tras un brillante ascenso, el Club Balonmano Mar Alicante también ha tenido que huir de la máxima categoría por falta de recursos, el Alicante Club de Fútbol ha desaparecido después de 96 años de existencia y cuando hace apenas un lustro militaba en Segunda División y el Hércules CF también se ha desplomado tanto a nivel deportivo como institucional.

A este reciente historial de apocalípticas situaciones deportivas en la capital alicantina hay que unir la desaparición del mítico Calpisa que después llegó a competir bajo la denominación de Tecnisán y Helados Alacant. Han pasado más de 20 años desde que el laureado club dejara a Alicante huérfano de balonmano de primer nivel. Y eso que pocos años antes acumulaba títulos de Liga, Copa y hasta una Recopa de Europa. Al igual que el Lucentum o el Mar Alicante, la falta de apoyos económicos le condujeron a la muerte.

El Mar Alicante era el último bastión de la ciudad en el deporte de élite. Al menos, entre las disciplinas de mayor relevancia. Desde la época de Unión Alicantina, con Salvador Crespo al frente, el equipo femenino de balonmano siempre se ha codeado con los grandes. Hasta disputó una final europea frente al Ferencvaros húngaro en 2011, anteayer como quién dice. Como ocurrió con el Lucentum, ha tenido que descender varias categorías para continuar vivo. La élite le devoró.

Como devoró en su día al Hércules por una mísera temporada en la Liga de las Estrellas o al Alicante CF en cuanto se asomó al fútbol profesional. Uno se pregunta qué puede ocurrir en esta ciudad para que todo sea pasto de las llamas. Probablemente, sobran pirómanos en la clase dirigente y faltan directivos que miren más por el interés de los clubes o de esta tierra que por el suyo propio.

Andrés Muñoz, José Rico Pérez o Paco Pastor pusieron Alicante en la primera línea deportiva con más gestión que dinero. Así hicieron que el Obras del Puerto-Calpisa, el Hércules CF o el CB Lucentum se convirtieran en el orgullo de una ciudad. Ahora, en cambio, lo poco que queda se acerca más al bochorno que a otra cosa. El problema es que desde la política se ha consentido y permitido cualquier cosa en los últimos 15 o 20 años. El resultado y el precio pagado por ello ya lo sabemos todos, aunque los que provocan esta apocalipsis deportiva en Alicante sigan creyendo que lo hacen bien. Tanto que hasta se autoimponen insignias de oro y brillantes. Por eso estamos así.

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