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Diario deportivo de Alicante

Mario Alberto Kempes, el matador que recuperó el Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65 / Fotos: VICENTE MESTRE

Junio de 1982. Mundial de España. La selección argentina, vigente campeona del mundo, disputa la primera fase en el estadio José Rico Pérez de Alicante. La albiceleste es una constelación de estrellas entre las que destacan Maradona, Ardiles, Pasarella y… Mario Alberto Kempes, este último artífice del primer título mundial logrado por Argentina cuatro años antes en Buenos Aires.

Quién le iba a decir a Kempes, considerado entonces uno de los mejores jugadores del mundo, que solo dos años después estaría jugando al fútbol sala en Valencia con 30 años, una edad demasiado temprana como para dejar las canchas. Más aún cuando 6 años antes había sido elegido mejor jugador y máximo goleador del Mundial 78. Y mientras el “Matador”, como también se le conocía a Kempes, se distraía en el Autocares Luz de fútbol sala, el Hércules de Alicante transitaba con apuros por la Primera División española.

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En el equipo alicantino militaba José Velásques, volante peruano que jugó aquel inolvidable partido del Mundial 78 en Rosario ante Argentina en el que Kempes firmó dos de los seis goles de la albiceleste. El destino quiso que un lustro después volvieran a cruzarse en el camino los dos mundialistas. El Hércules, que buscaba refuerzos en 1984 para intentar mantenerse en la élite, rescató a Kempes del fútbol sala. Y el peruano tuvo que ceder su plaza de extranjero al argentino en Alicante tras firmar por el club blanquiazul en la antigua sede de la calle Velázquez el 19 de diciembre de 1984.

El fichaje de Mario Alberto Kempes por el Hércules estuvo marcado por la incertidumbre y el excepticismo. Pocos creían en un “matador” sin espada, pero en Alicante creyeron y él correspondió con 13 meses de blanquiazul llenos de fútbol, magia y goles. La estrella volvió a alumbrar al mundo desde el Rico Pérez. Su calidad condujo al conjunto blanquiazul a lograr una histórica permanencia en el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid (0-1) con un gol de otro argentino, Dante Sanabria.

Kempes vivió en Alicante una segunda luna de miel futbolística. Se sintió a gusto, en familia y, lo más importante, volvió a sentirse futbolista. Pese a no estar mucho tiempo, dejó una huella imborrable en la afición del Hércules. Como imborrable es el recuerdo de aquel gol olímpico que Kempes le hizo desde el córner de fondo sur al “Pato” Fillol, portero argentino del Atlético de Madrid.

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Su conexión con el equipo y la grada fue total y absoluta. Tanto que su despedida en el Rico Pérez, el 26 de enero de 1986, resultó épica. El argentino había anunciado su marcha al fútbol austríaco. El Hércules ganaba 2-1 al Sevilla y Kempes fue sustituído a falta de 3 minutos para el final. El “matador” se fue por la puerta grande, con todo el estadio en pie y coreando su nombre. Uno de los momentos más mágicos que ha vivido el Rico Pérez a lo largo de su historia.

Hay muchas leyendas sobre los motivos de la marcha de Mario Alberto Kempes a Austria, un país con escasa tradición futbolística. Algunos dicen que fue por sus problemas fiscales en España. Otros porque la oferta del fútbol austríaco era irrechazable. Lo cierto es que se marchó con el Hércules en mitad de tabla y el equipo acusó tanto su ausencia que descendió después de no ganar un solo partido desde el último que jugó Kempes con la elástica blanquiazul.

En cualquier caso, Mario Alberto Kempes fue una estrella del fútbol mundial que, tras un tiempo apagada, volvió brillar con fuerza en el Hércules, en Alicante. Eso le convierte en uno de los grandes que ha pasado por el Rico Pérez y en el orgullo de los que disfrutamos con sus goles, sus pases y su magnetismo en la cancha. En Córdoba (Argentina), su ciudad natal, tiene un estadio con su nombre. En Alicante no, pero dejó una huella tan grande como el antiguo Chateau Carreras cordobés.

Fotos cedidas por Vicente Mestre

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