EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

Katalinski, España y el Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

Hace 40 años, cuando la selección española ni siquiera se clasificaba para las fases finales de los Mundiales, el Hércules inició su mejor etapa en la élite del fútbol. Arsenio Iglesias hizo que el equipo alicantino fuera respetado y hasta temido por los grandes de España. A todos les incomodaba jugar contra aquel conjunto con Deusto, Giuliano, Saccardi, Barrios y compañía.

Muchos disfrutamos de aquellos maravillosos años, sobre todo los que crecimos con ese ciclo de esplendor herculano. Mi padre, que lleva 60 años de socio o abonado del club y las ha visto de todos los colores, me insistía por entonces que la historia de nuestro equipo era similar a la de la selección española, más momentos de tristeza que de alegría. Por eso, había que vivir con intensidad esas etapas de bonanza por si tardaban mucho en volver.

Justo cuando el Hércules despegaba en 1974, un defensa yugoslavo llamado Katalinski dejó a España sin participar en el Mundial de Alemania. Aquel gol que encajó Iribar en Frankfurt marcó a varias generaciones que sufrían con la selección española como los herculanos con el Hércules o los colchoneros con el Atleti, que justo ese año fue bautizado como El Pupas por culpa de un tal Schwarzenbeck.

A los habituados a sufrir con el fútbol asimilan mucho mejor el estrepitoso debut español en el Mundial de Brasil. Sobre todo, porque han disfrutado como enanos en estos últimos años despues de ver aquel gol de Katalinski o el ridículo como anfitrión en el 82. Para los que sufrimos tantos años de decepciones en el fútbol, con el equipo de la tierra o del país, perder el primer partido de un Mundial por 1-5, nos permite valorar más el sueño vivido en los últimos 6 años con un título mundial y dos Eurocopas.

Otra cosa son los que ni siquiera disfrutan o saben disfrutar de los buenos momentos. Una especie que abunda en Alicante en particular y España en general. Arsenio Iglesias tuvo que marcharse del Hércules porque había un sector de la afición y de la prensa que el equipo alicantino aburría con un juego defensivo que estuvo a punto de llevarle a Europa en dos ocasiones. Con la selección española ganando títulos como nunca, aparecieron inconformista que también se aburrían con un estilo de juego que ha llevado al fútbol español al Olimpo.

Claro, esos no conocieron a Katalinski y otros muchos que amargaron la vida de los españoles durante décadas. Y por eso el 1-5 contra Holanda les parece la peor humillación sufrida por España en su historia. Si a esto se le une que esos mismos suelen subirse al primer carro ganador que pasa por delante, es normal que no lo lleven bien y que disparen contra todo. Seguro que Robben cambiaba la manita de Salvador de Bahía por un golito a Casillas en la final de hace cuatro años. Y creo que nadie cambiaría el gol de Iniesta en Sudáfrica por los cinco de los holandeses en el primer partido de un Mundial. Es una cuestión de saber disfrutar del fútbol, hasta cuando se pierde. Y de eso en Alicante, sobre todo los herculanos, sabemos mucho.

 

 

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