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Diario deportivo de Alicante

Isi y las zurdas que escriben el futuro del Hércules

JOSÉ F. PERSONAL / @jfpersonalcases

En un club normal que más o menos hace las cosas con coherencia, un revés deportivo queda en el medio plazo en una anécdota. Valga como ejemplo al uso el descenso del Villarreal a Segunda División en la temporada 2012-2013. Pero claro, eso es en clubes con proyectos e ideas.

En lo que al Hércules se refiere, un traspiés o que la pelota no entre el día “D” dibuja una curva que desciende durante un lustro en la historia del club. Y ese pequeño contratiempo se convierte en una losa insalvable.

Si en una magnífica temporada un jugador de la Ponferradina llamado Isi, se viste de Messi, y te mete dos clavos como dos soles, y tu 9 estrella no acierta para empatar a uno cuando está delante del portero, se le prende fuego a todo.

Si la zurda de Álex Muñoz patina en el momento más inoportuno y Güiza la mete a la primera, arrasas con el entrenador que más te ha acercado al objetivo en los últimos seis años. Sin mirar que lo normal hubiera sido ir dos cero ganando al Cádiz cuando sucedió aquel maldito resbalón.

Sin embargo, cuando la zurda de Rodríguez y sus cuarenta goles te dejan en Segunda; o cuando la izquierda de Álvaro Cámara te soluciona un play off y te asciende, creemos que todo se hace bien. Que somos altos, buenos y guapos. Y tal vez no es así. Es la delgada línea que separa el éxito y el fracaso en el deporte.

Hay en el fútbol variables incontrolables. La suerte es una de ellas, con la salvedad de que el que insiste y persiste puede no estar afortunado un día, pero es raro que le ocurra dos; sin embargo, al que va dando palos de ciego la diosa fortuna le suele ser más esquiva.

La mala gestión del éxito y la condena de Portillo

Cuando un club es mediocre por decreto y tiene una buena temporada, no sabe gestionar la situación. El Hércules toca la Primera División tan de cuando en cuando que el traje le viene grande. Y con la Segunda casi pasa lo mismo ya. Y de esos barros, estos lodos.

La temporada pasada fue un éxito rotundo. Un soplo de aire fresco en un club putrefacto. La afición llenó el estadio y recuperó la ilusión y el orgullo. Pero lejos de poner en valor los hechos acaecidos, la zurda de Isi desvirtuó la realidad y se cayó en el error de pensar que se es algo más. Que eres bueno, que mereces más, que debes dominar de principio a fin a los pequeñísimos equipos que visitan tu majestuoso estadio. Olvidando qué eres realmente, un club de Segunda B en estado comatoso.

Creo, en mi humilde opinión, que ese ha sido el error de Portillo. No arropar un proyecto que había levantado al club. Opiné esto sobre él<http://www.estadiodigital.es/el-indulto-de-portillo/>  y, honestamente, creo que la plantilla actual es buena. Pero él mismo dinamitó la estabilidad que con tan buen criterio puso. Bien es cierto que los dos que mandan tampoco ayudan.

La cíclica historia del Hércules tiene bien definido los errores que no se deben cometer. Sin embargo, rara vez el mando de turno hace caso. Y se vuelve a reincidir en los mismos fallos. Con la salvedad de que cada vez los intervalos entre Primera y Primera son más largos, y los ciclos de bronce más comunes.

Vuelve Vicente Mir para arreglar el embrollo que no se debió crear. Como volvió Mandiá, y como volverá Planagumà. Siempre tarde y mal, como manda la historia.

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