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Diario deportivo de Alicante

Inoperancia supina en el Hércules

FRANCISCO JOSÉ GARCÍA QUINTO. Escritor y abonado 1.083 del Hércules CF.

Con el 1 Indignante, con el 2 Lamentable, con el 3 Decadente ,con el 4 Infame, con el 5 Desesperante, con el 6 Paupérrimo, con el 7 Abúlico , con el 8 Horrendo, con el 9 Patético, con el 10 Insignificante y con el 11 Ridículo. Este es el once que todos los herculanos estamos soportando esta temporada. Sin duda, una de las  más negras de nuestra historia a todos los niveles: Institucional, social y deportivo.

Nada ayuda, absolutamente nada. El club endeudadísimo, liderado por un consejo de administración  de hombres de paja, con alguno de ellos imputado judicialmente como es el caso de Méndez. Los hombres del puro, moviendo los hilos entre bastidores con el apoyo a ultranza del alcalde de Alicante, Gabriel Echávarri, que quiere regalarles el club a los mismos que lo están hundiendo. Portillo haciendo prácticas de director deportivo. Paco Peña dándonos lecciones de cómo ser buenos herculanos y Dani Barroso, el escudo perfecto de Portillo y Ramírez, recibiendo todos los golpes, alguno de ellos no del todo merecido, otros suficientemente ganados a pulso.

Lo que es evidente a estas alturas es que el Hércules 2016/2017 no vale absolutamente nada y que antes de buscar soluciones, aunque suene mediocre, urge encontrar culpables porque este fracaso estrepitoso que la afición está sufriendo en primera persona, no ha sido casualidad o cuestión de suerte, sino el producto de múltiples malas decisiones que han tomado desde que el árbitro pitó el final del partido contra el Cádiz, aquel 26 de junio. De quedarnos a las puertas de un ascenso hemos pasado a una grotesca temporada de la que no se salva absolutamente nadie.

Y bien, es cierto, que la mayor y única culpa de lo que sucede en el terreno de juego es de los jugadores. Unos jugadores que en muchos casos no sirven para este club por múltiples razones: Por fragilidad, por nula personalidad, por exceso de años o directamente en muchos casos por falta de aptitud futbolística. Se nos vendió que este equipo iba a luchar por ser primero, meta acorde al alto presupuesto que se maneja en relación a la categoría que militamos y ahora resulta que hemos perdido 15 partidos batiendo los peores registros de la historia del actual club profesional decano de Alicante.

La limpieza en el vestuario debe ser casi total, exceptuando a algunos canteranos que no pueden ni deben asumir las culpas y algún jugador profesional aprovechable. Pero esa limpieza no la deberían llevar a cabo aquellos que han propiciado este fracaso y no solo me refiero a Daniel Barroso, que no es el único culpable de la mala planificación, sino un miembro más de esa terrible comisión deportiva que acabó dejando salir a un buen entrenador (Vicente Mir) y a jugadores que habían rendido, para traer diez fichajes malísimos y depender de unos pesos pesados que no han estado a la altura prácticamente nunca este año.

Y si en lo deportivo la temporada ha sido un desastre, en lo institucional no lo es menos. Es un auténtico disparate, como bien sabemos. Un entramado de intereses bien urdido para colocar al club como rehén en diferentes mesas de negociaciones públicas, para intentar conseguir otros negocios. Ya sabemos el modus operandi, las hemerotecas están llenas de noticias vergonzantes : el quid pro quo de la época de Alperi y Sonia Castedo, Gurtel, Brugal, los supuestos amaños a diferentes niveles,supuestas recalificaciones de suelo, pelotazo fallido de Ikea.….

Se ha demostrado que el Hércules ha sido muy rentable e interesante para hacer otros negocios en Alicante, pero opino que lo de menos para ellos es el club. Porque para ellos no es un sentimiento, solo un negocio, una estratagema. Si no, no se puede entender que lo hayan llevado desde la ruina de 1999 al abismo actual. Tiempo han tenido para darse cuenta de cómo se gestiona un club, de cómo se ha de proceder, pero no han entendido nada en este tiempo, quizá porque en el fondo no les importe en absoluto. Porque si de verdad les importase no habrían sobreendeudado al club y no hubiesen dejado de pagar a los jugadores en Primera División.

Todos sabemos que aquel descenso se originó por el amotinamiento de los jugadores al no cobrar. Un amotinamiento que tampoco habla nada bien precisamente de aquellos jugadores pero que es entendible porque son trabajadores y se les engañó. Si de verdad les hubiera importado el Hércules tampoco debieron prescindir de Sergio Fernández en 2012 para poner a un pésimo director deportivo como García Pitarch, cobrando un pastizal como presidente, ni haber permitido la vuelta de Javier Portillo de ese modo, en esas condiciones. Porque al margen de todas las suspicacias y malaventuranzas de ese fichaje, los gestores le hicieron fracasar rodeándole de jugadores malos como Sarpong, Pere, Assulin, etc… o poco comprometidos como De Lucas que nos hicieron descender de categoría. Se descendió por la falta de un proyecto deportivo solvente y no se asciende por la misma razón. Cambia todo menos lo que tiene que cambiar y así es imposible, como imposible resulta seguir confiando en Ortiz, Ramírez, Parodi, Portillo y Barroso. Se lo han ganado a pulso.

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