EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

Historia de una pancarta

MANUEL PIERA (abonado del Hércules) /FOTO; J. A. SOLER

Llevaba varios partidos con la pancarta preparada. La entraba al estadio en la mochila entre los bocatas y el agua para los niños. Pero un mucho por ellos y un poco por vergüenza, no me animaba a sacarla. El domingo casualmente no vinieron, estaban cansados y se quedaron en casa con su madre… pero la mochila me la llevé. Ver todas aquellas pancartas en el fondo norte me dio ánimos para poner la mía, no estoy solo.

Al poco, la chica de seguridad me advirtió que tenía que retirarla, porque a pesar de no medir más de un par de metros, supuestamente tapaba la publicidad de una valla que mide más de 50, y además lo dijo sin reírse, tiene mérito. Me negué en redondo y me advirtió -“vendrá la policía a quitarla” .

Lo demás ya lo saben, cuando vinieron yo la levanté para que se viese bien -la policía dice que fue para “mofarme” de ellos- y me tiraron a la calle.

Desde el día del partido hasta hoy algunos amigos que me reconocieron o se han ido enterando de la historia, me han llamado para animarme. “Eres el héroe de la grada” me dijo incluso alguno, aunque otros -los más íntimos- me han dicho que más bien fui un gilipollas. Sinceramente creo que me identifico más con esta segunda opción. Mi mujer me dice que hay miles de causas justas y tú te metes en esta “tontá”.

Tiene razón, pero uno es como es y a mí el Hércules me duele y estaba desesperado. Ortiz llegó al club hace quince años como salvador pero tardó muy poco en mostrar sus cartas. Nula planificación, ninguna hoja de ruta, simplemente vivir al día, eso sí, de espaldas a los socios y pisoteando la historia y los valores del Club. Con Ortiz no hemos sido felices ni en primera. Ni siquiera en el ascenso lo fuimos gracias al tufo de sospecha que dejó. Harto ya de estar harto, busqué por todos los sitios algún grupo de oposición al que unirme incondicionalmente y modestamente, ayudarles en lo posible.

No lo encontré. Confieso incluso haber comprado el cupón extra de la once varias veces con la inocente esperanza de un milagro que me permitiese comprar el Club y devolvérselo a los socios. He escrito cartas a la prensa, impreso camisetas con lemas anti-Ortiz y defendido en miles de conversaciones que el Hércules es otra cosa. Reconozco que la desesperanza me ha ido ganando terreno. Mi último clavo ardiendo era el descenso. Tal vez ahora por fin se animaría a vender, pero ni con esas, promete más guerra.

Me han dicho que me caerá una multa de 3.000 €, será por el “gracias” que quizás sobraba. No soy rico, así que la pagaré de los abonos que no compre. Seré uno más de los miles de exiliados herculanos que ya ni se acercan al campo. Sin embargo les juro que no me arrepiento, por primera vez en mucho tiempo fui feliz en el Rico Pérez. Escuchar aquél “¡Enrique vete ya!” cantado a coro por el estadio lo compensa todo.

IMG_5322

You must be logged in to post a comment Login

¿Qué opinas?