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Diario deportivo de Alicante

Hasta siempre Paco

J. A. SOLER / @jasoler65

Justo el día que Paco Pastor nos deja uno empieza a recordar por qué era tan querido en Alicante. Además de ser el “alma mater” del baloncesto de élite en la ciudad por ser fundador del Lucentum, también fue un foguerer distinguido y hace muchos años directivo del Hércules.

Pocos alicantinos han hecho tantas cosas por su tierra como Paco Pastor. Incluso, hasta ha cuidado de los alicantinos que, por circunstancias, no estaban en su ciudad. Algo que personalmente pude comprobar hace tres décadas en Sevilla.

Corría el año 1986. El Hércules de Kempes, Reces, Cartagena y compañía jugaba en el Sánchez Pizjuan contra el Sevilla. Paco Pastor formaba parte de la directiva que presidía Pepe Torregrosa y la expedición blanquiazul se hospedó en el Hotel Lebreros, justo enfrente del estadio sevillista.

El que firma este artículo se encontraba por entonces en Sevilla sirviendo a la patria. Tenía fin de semana libre en Capitanía General, como casi siempre, y había quedado en el hotel con Vicente Crespo, pues meses antes de la llamada a filas había llegado de su mano al diario Información.

Nada más llegar al Hotel Lebreros, me encuentro con la expedición del Hércules en el hall. Además de los jugadores, también estaban los directivos. ¿Qué haces por aquí? Me preguntan Paco Pastor y Pepe Torregrosa al mismo tiempo. Una vez les cuento lo que hacía en Sevilla, Paco se interesa por la comida que me dan en el cuartel y, a continuación, tanto él como el presidente me invitan a integrarme en la expedición herculana durante su estancia en la capital hispalense.

Un detalle de los que no olvidas nunca y que dicen cómo era Paco Pastor. Sobre todo, porque entonces uno era un jovenzuelo que acababa de empezar en este oficio y, por tanto, no podía existir ni obligación ni interés de ningún tipo por su parte para esa acogida tan inesperada como gratificante.

El Hércules empató en el Pizjuán, pero el domingo por la noche me fui al cuartel muy orgulloso por el trato que me había dispensado la gente que mandaba en mi equipo. Y no por un par de comidas, sino por personas como Paco Pastor que toda su vida se entregaron en cuerpo y alma por las cosas de la ciudad. Así era Paco Teka, como támbién se le conocía. Un grande que no olvidaremos nunca. Hasta siempre Paco.

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