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Diario deportivo de Alicante

El enésimo golpe de timón de Ortiz en el Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

Enrique Ortiz lleva 15 años al frente del Hércules de una manera u otra. Una gestión que presenta más sombras que luces con bruscos golpes de timón cada vez que las alarmas se ha disparado en el club ante la aparición de una crisis institucional. El último de ellos ha podido ser el ascenso de Eduardo Rodríguez a la secretaría técnica en la nave herculana.

Y no es porque Eduardo Rodríguez tenga capacidad para desarrollar este función, está preparado de sobra, sino por el momento elegido por Ortiz para confirmar y anunciar el nombramiento del máximo goleador de la historia del Hércules al frente del cuerpo técnico. Que esto se haya producido a 24 horas del cierre en el plazo de fichajes y, especialmente, cuando no se atisba mucha luz en el proceso de ampliación de capital no deja de llamar la atención a cualquier observador que conozca un poco el patio.

Tradicionalmente, Enrique Ortiz ha utilizado el cargo de director deportivo o secretario técnico como tabla de salvación ante la aparición de graves crisis institucionales. Cada vez que se ha producido un terremoto en el Hércules, el ex máximo accionista ha recurrido a un golpe de timón en este cargo como cortina de humo. Unas veces le ha salido bien y otras no tanto.

De hecho, el propio Eduardo Rodríguez fue víctima de ello hace justo diez años cuando decidió abandonar la secretaría técnica ante los reiterados incumplimientos de Ortiz. El Hércules vivió una crisis importante que el empresario zanjó con la sorprendente e inesperada contratación de Javier Subirats.

Lo mismo ocurrió tras la dimisión de Perfecto Palacio y Juanjo Huerga en el equipo directivo por diferencias con Enrique Ortiz. En ese momento, Sergio Fernández, que también amenazó con marcharse, recibió plenos poderes por parte del ex propietario del Hércules con el objetivo de atajar una hemorragia que se volvió a abrir meses después con la llegada de Javier Portillo. La llegada de Jesús García Pitarch para arrinconar al leonés fue el golpe de timón de ese tenebroso instante.

Después de varios meses con el cargo de secretario técnico vacante y tras la experiencia de Quique Pina con mando a distancia, Ortiz vuelve a apostar por Eduardo Rodríguez. Ojalá que haya sido como reconocimiento a la capacidad de trabajo del gaditano, algo que ya tenía hace diez años o hace unos meses cuando se le encomendó coordinar el fútbol base, y no porque puedan aparecer nubarrones por no cubrirse totalmente la ampliación de capital como exige el convenio de acreedores.

Pero si hay algo positivo en esta maniobra es que, al menos, al frente del cuerpo técnico está alguien como Eduardo Rodríguez que es una garantía. Solo falta que le dejen trabajar para que no ocurra lo mismo que hace diez años o lo que sucedió con Sergio Fernández hace dos. Porque el Hércules de Ortiz es el único animal que tropieza mil veces con la misma piedra. Y por ello son necesarios tantos golpes de efecto.

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