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Diario deportivo de Alicante

Fuego en el Rico Pérez

J. A. SOLER / @jasoler65

Un exceso de rigor o celo en la aplicación de la Ley contra la violencia en el Rico Pérez ha llevado a la retirada de banderas por un supuesto riesgo de incendio o sanciones a portadores de inofensivas pancartas por una imaginaria alteración del orden público. Drásticas medidas que contrastan con la permisividad existente con determinadas e irresponsables actuaciones que ponen en riesgo la supervivencia de un símbolo de Alicante.

Porque si los 6.000 espectadores que presenciaron el Hércules-Alcoyano hubieran tenido conocimiento del motivo de la retirada de la bandera de la peña HSF, bien podía haberse producido una protesta unánime en el estadio Rico Pérez por esta rigurosa aplicación de de la Ley y, en consecuencia, una más que probable alteración del orden público similar a la que en su día costó una sanción a un aficionado herculano que mostró una pancarta de agradecimiento y despedida al amo. Rico Pérez

Hay que recordar que hace 12 años los dirigentes del club alicantino permitieron un enorme mosaico en el estadio con la leyenda “Rico Pérez Herculano”. Curiosamente, ese gran tifo fue dispuesto por la misma peña que tuvo que guardar su bandera en el último partido por peligro de incendio. Y aquella presión sirvió para que poco después el Ayuntamiento pudiera vender el recinto a una empresa particular, que no al Hércules. Ahora, en cambio, no se puede llevar ni una mísera sábana pidiendo al dueño del estadio, que no del Hércules, que se marche.

Con todo esto, también llama poderosamente la atención que exista tanto rigor con asuntos que afectan a la grada y se mire para otro lado cuando ocurren hechos mucho más graves en los despachos del Hércules. Si desplegar una bandera blanquiazul en el fondo sur supone riesgo de incendio en el estadio, habría que preguntar cómo se puede calificar el hecho de incendiar a diario durante 15 años una institución casi centenaria.

Porque la incendiaria gestión económica llevada a cabo en el Hércules en los últimos tres lustros sí que han puesto en riesgo a todo un símbolo de Alicante. Y además con uso indebido de fondos públicos -18 millones del IVF– que no se han pagado. A ello hay que unir tres procesos concursales y una deuda que tiene hipotecada la SAD hasta los restos. Por no entrar en más detalles. fondo norte

Como también resulta extraño que la ley se aplique en el Rico Pérez de forma implacable y el adminitrador concursal declare como fortuito el tercer concurso de acreedores en una sociedad que acumulala friolera de tres en una década. Lo peor de todo es que a la hora de calificar el último concurso como fortuito no se debió tener en cuenta que había impagos a proveedores por importes menores a 50 euros. No pagar facturas elevadas es una gestión irresponsable, no abonar facturas de 20 euros para incluirlas en el concurso es miserable. Un fuego que demuestra la nula voluntad de pagar algo. Sin embargo, esto no fue motivo suficiente para buscar culpables y sancionarles.

Pese a conocer estos “detalles”, la administración concursal estimó que la ruina del Hércules se había generado de forma “fortuita”. Como fortuitos son los 42.164,36 euros que ha percibido en concepto de honorarios. Seguro que todos los acreedores deben estar contentos al ver que nadie ha metido mano a los responsables de no pagar durante años ni al frutero. Todo esto sí que son elementos inflamables en el Rico Pérez y no banderitas que dan color y calor a un equipo construido sobre tierra quemada. Esto es lo que queda después de 15 años de fuego permanente. Pero claro, el  riesgo únicamente está entre banderas y pancartas.

 

 

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