EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

Europa llega al Hércules de Ortiz

J. A. SOLER / @jasoler65

La calificación de “ayuda ilegal” en referencia al aval de 18 millones concedido por el Instituto Valenciano de Finanzas al Hércules CF abre otro frente en la SAD blanquiazul controlada por Enrique Ortiz en los últimos 15 años. Y es que la operación ideada tras el último ascenso del equipo a Primera División para consolidarse en la élite y asomarse “a Europa”, como decía el amo al regreso de Irún, no solo no sirvió para zanjar deudas, ni siquiera para mantenerse en la Liga de las Estrellas, sino que ha permitido que Europa llegue al Hércules y no al revés como pretendía el responsable de esta fiesta.

Porque la Unión Europea no es que vaya en contra del Hércules ni del IVF, simplemente se dedica a defender los derechos de los ciudadanos, algo que parece repeler a la mayoría de políticos de la zona. No hace falta escarbar mucho para observar que esas ayudas desprenden cualquier cosa menos transparencia. Ni por parte de los que las solicitaron ni por el lado de los que las aprobaron. La Comisión de la UE parece tener claro que esos 18 millones avalados, y no pagados encima por el beneficiario, vienen a convertirse en una subvención pública encubierta sin tener en cuenta los más elementales criterios económicos para su concesión.

Si el informe sobre el asunto en cuestión, que publica el Diario Oficial de la Unión Europea, destila un tufillo que echa para atrás a cualquiera, si la investigación se extendiera al destino real de la supuesta ayuda ilegal, alguno tendría 1.000 motivos, por no decir 1.500, para salir corriendo del Hércules. Nada más que los hombres de la UE se dieran una vuelta por las cuentas de la SAD en las fechas en las que el IVF concedió el aval, comprobarían que el plan inicial iba por los 30 millones avalados más otros 20 en patrocinios que al final quedaron en 18 y 6 respectivamente.

En este caso no es una cuestión de 1.000 o 1.500 euritos, sino de 18 millones de las arcas públicas que abren demasiadas dudas sobre su concesión y muchas más por el uso que le dio el beneficiario. Y el resultado de este escándalo institucional es el estrecho cerco al que se ve sometida cada planificación deportiva en el Hércules. Enrique Ortiz echó mano de Jesús García Pitarch y Quique Pina para apagar el fuego con gasolina. El incendió se propagó hasta el infierno de la Segunda B en donde ahora Dani Barroso tiene que hacer filigranas para no quemarse.

Con el viento soplando sin cesar, las llamas no tienen pinta de apagarse. Es más, prenden de nuevo a poco que el baloncito no vaya mucho por la manguera que apunta a la portería. Así es muy difícil, por no decir imposible, que algo funcione en el Hércules. El caso es que esta película ya la hemos visto muchas veces. Todos sabemos como empieza y también como acaba. Ahora toca el discurso de plena confianza en todo y en todos. La siguiente escena irá por justificar la situación con unos conocidos condicionantes económicos que impiden una planificación deportiva normal. Y esos condicionantes en forma de limitaciones tienen mucho que ver con Europa. Demasiado como para no tenerlo en cuenta o mirar hacia otro lado.

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