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Estrasburgo, la bella desconocida

J. A. SOLER

Estrasburgo no sólo es conocida por ser la sede del Parlamento Europeo, también por ser una ciudad bella y animada como pocas en cualquier época del año, especialmente en Navidad. A lo largo de su historia, la ciudad francesa ha tenido etapas en las que ha pertenecido a Alemania y de ahí que conserve muchas costumbres germanas. Una de ellas es su conocido mercadillo de Noël, instalado desde finales de noviembre hasta el 31 de diciembre a imagen y semejanza de los tradicionales mercados alemanes. strasbourg-ville-logo-ancien-nouveau

No es de las ciudades más conocidas a nivel turístico. Es más, puede que sea una de las bellas desconocidas de Europa. Estrasburgo es mucho más que el centro de reunión y trabajo de los parlamentarios de la UE. Es una capital de excelsa belleza con un centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad en donde aparecen casas con entramados de madera en los aledaños de una de las mejores catedrales del mundo. Muy cerca del corazón de la urbe alsaciana se encuentra la Petit France (la Pequeña Francia), uno de las zonas más hermosas de Strasbourg, su denominación en francés. petit-france-estrasburgo-

Su estratégica situación, en el centro del continente y bañada por el Rhin, ha motivado que Francia y Alemania se hayan disputado históricamente su soberanía. De hecho, hasta el final de la Segunda Guerra Mundial estuvo en manos germanas y de ahí que en Alsacia se hable tanto el francés como el alemán. Incluso, la señalización urbana figura, en muchos casos, en ambos idiomas.

Estrasburgo es una ciudad lo suficientemente atractiva para visitarla en cualquier época del año, pero es durante la Navidad cuando cobra otra dimensión. Desde la Plaza Kléber, centro neurálgico de la ciudad, se inicia un recorrido a pie por un centro histórico adornado e iluminado como en ningún lugar. Los bellos edificios y los comercios de la zona compiten por tener la mejor decoración navideña. Las engalanadas calles confluyen en la inmensidad de una catedral con un mercadillo lleno de vida, color y calor a pesar del intenso frío que suele instalarse en Estrasburgo en esas fechas. Junto a los puestos en los que sirven vino caliente, tarta de Flambee o dulces típicos de la zona, la pista de patinaje sobre hielo aumenta la magia de un lugar tan entrañable como animado.

El recorrido turístico por Estrasburgo también puede realizarse por el canal del Rhin que rodea la ciudad. El itinerario fluvial permite el acercamiento a los emblemáticos edificios del Parlamento Europeo, la zona universitaria y, especialmente, la Pequeña Francia en donde las embarcaciones tienen que salvar un desnivel de dos metros mediante esclusas. Este es uno de los momentos más interesantes del tour. El proceso de elevación de la barcaza se convierte en todo un espectáculo tanto para los pasajeros como para los viandantes que no dudan en detenerse para presenciar la operación.

Por último, la posición geográfica de la capital gala también permite tener a tiro hasta tres países. A pocos kilómetros y tras cruzar el Rhin se alcanza la frontera alemana justo donde empieza la Selva Negra, una de las zonas más bonitas de Europa. De la misma manera, hacia el sur puede visitarse la región francesa de Alsacia con bellas localidades como Colmar, Riquewihr o Eguisheim, entre otras, situadas a los pies de los Vosgos. Y más al sur, a unos 100 kilómetros, se puede acceder a Suiza por Basilea. Todo ello forma parte del encanto de Estrasburgo, una ciudad que atrapa a todo aquel que la visita. Y si es en Navidad, aún más.

 

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