EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

Este Hércules pinta mal y huele peor

J. A. SOLER / @jasoler65

No hacía falta que la megafonía empezara a sonar más tarde de lo habitual tras el pitido final del árbitro para que la grada cantara el guantanamera al entrenador del Hércules después de caer por 0-2 ante el Sabadell en el enésimo desastre blanquiazul.

Los números (1 punto de 12 posibles), en puestos de descenso a Tercera División, ambiente irrespirable en el Rico Pérez y un equipo con pésimas sensaciones son argumentos más que suficientes para decirle a Lluis Planaguná que no puede continuar en el banquillo herculano.

Estaba claro que Lluís Planagumá empezó este nuevo proyecto lastrado por el fiasco final de la temporada pasada ante la Ponferradina. Con una losa tan grande y sin sintonía alguna con la dirección deportiva, la sentencia estaba dictada desde antes de empezar.

Queda claro que el entrenador será destituido más pronto que tarde, pero los males de este Hércules no van a desaparecer con un cambio en el banquillo. Al frente de esta nave a la deriva siguen estando los mismos que en 20 años han convertido a este equipo en un clásico de la tercera categoría del fútbol español.

Son los mismos que han llevado a la ruina económica a este símbolo de Alicante y que siguen sin entender lo que es esto del fútbol por más que pasen los años. Son los mismos que optaron por renovar a un técnico tocado por el petardazo final de una temporada en la que, por mucho que los resultados o la clasificación engañaran, se veían grietas de consideración.

Con la dirección deportiva mirando hacia otro lado cuando los amos apostaban por lo que él no creía, con un entrenador sin crédito, con un equipo que sigue sin pegada y que tampoco muestra la firmeza atrás que le sostuvo hace un año, que los resultados dieran la espalda al Hércules era lo normal.

Lo que nadie pensaba, ni los más agoreros del lugar, es que el juguete blanquiazul tenga ahora más cerca la Tercera División que el objetivo del ascenso al fútbol profesional. Y es que en este Hércules de sus dueños hay de todo menos fútbol y no tiene nada de profesional.

Porque este Hércules pinta mal en lo deportivo y huele peor en todo lo demás. Lo más triste es que el personal que va al Rico Pérez ya se ha acostumbrado a este tufillo a cloaca y se marcha del estadio con absoluta indiferencia.

Eso sí que es preocupante. Más que el desastre deportivo. Incluso que vaya a peor. Que se puede ir a peor. Que se lo pregunten al Alcoyano cuando hace un año no se imaginaba estar dónde está o al Castellón que se tiró siete largos años donde ahora brilla el filial del Hércules. Y más aún cuando para los que mandan en el club cualquier cosa es posible de empeorar por mal que esté.

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