EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

Entre Paquito el chocolatero y la manita

J. A. SOLER / @jasoler65

El 13 de enero es una fecha señalada para el Hércules. Si encima cae lunes, como ocurre en este 2014 que acaba de empezar, mucho más. Y es que hace ya 17 años, los mismos que tiene Adame, al equipo alicantino se le ocurrió ganar en Barcelona. No en el Miniestadi, sino a unos pocos metros, en el Camp Nou. No ante un grupo de jóvenes promesas, sino a una constelación de estrellas entre las que destacaban Ronaldo, Guardiola, Figo, Luis Enrique, Blanc, Pizzi, Stoichkov… y con un tal José Mourinho como segundo entrenador barcelonista.

Aquello que hizo el conjunto blanquiazul, que por entonces también dirigía Quique Hernández, fue una gesta que puso patas arribas Can Barça. 17 años después, otro lunes 13 de enero el Hércules se levanta con las huellas de un manotazo en toda la cara propinado por el filial del FC Barcelona. Un sonrojante 5-0 más propio del Camp Nou que del Miniestadi. Son los contrastes del Hércules.

Y es que este batacazo llega en un mal momento para la institución. Inmersa en un proceso de ampliación de capital que ni está ni se le espera, con el grave riesgo que ello supone, todo se sostiene si al baloncito le da por entrar como ha ocurrido últimamente. La predisposición de los responsables de esta ruina es diferente en función de los resultados deportivos. Ese 5-0 no solo puede hacer daño al vestuario, al igual que hizo el 5-1 de Ponferrada, sino también a otras esferas de la SAD que están pendientes de marcar goles más importantes para el futuro de la entidad que aquel que logró Rodríguez en el Camp Nou destrozando la cintura de Blanc.

Que al balón le diera por entrar en las últimas semanas ha significado que se deje de hablar de otros problemas que acucian al Hércules aunque la cruel realidad no desaparezca por mucho que el equipo gane partidos. Ahí están las limitaciones para contratar jugadores o hacer frente a los gastos ordinarios. Por ello, pensar en el ascenso a Primera División como solución a la ruina económica de la entidad cuando el equipo se ha tirado casi tres meses en descenso es tan osado como llegar a la élite después de más de una década y pensar en jugar en Europa.

Con este historial es mejor centrarse en evitar el descalabro de un descenso que en soñar con la solución de un ascenso a una categoría que a algunos le viene tan grande como la llotja, el enorme antepalco, del Camp Nou. Ese fue el escenario en donde algunos con puro y copa en mano celebraron a ritmo de “Paquito el chocolatero” el último triunfo blanquiazul (el 0-2 del año 2010) ante los incrédulos ojos de la cúpula directiva del Barça. Rosell y cía seguro que se habrán acordado de aquel numerito con el 5-0 en el Miniestadi. Y llegado el caso, uno ya no sabe qué es más sonrojante, si la manita en forma de goles ante el filial azulgrana o el “Paquito el chocolatero” en la llotja después del histórico doblete de Valdez. En cualquier caso, dos formas diferentes de hacer el ridículo.

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